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Verónica contó los billetes dos veces antes de pasárselos a la cajera del H-E-B de San Antonio.

El teléfono de Andrés vibró dos veces contra el fondo del portavasos. Íbamos por la Palmetto hacia Hialeah

Llegaron a las tres de la tarde, con un sol de Hialeah que derretía el asfalto y una bocina sonando reggaetón.

Leonardo manejaba un Honda Accord 2019 que todavía olía a nuevo. Vivía en San Antonio, Texas, y lo llamaban

Ese martes a las seis de la tarde, con la nieve cayendo sobre el techo del Honda, prendí el carro frente

El restaurante del River Walk olía a fajitas y a agua estancada. Mi vestido azul me apretaba en la cintura

Cuando vi al hombre del traje oscuro cruzar el estacionamiento de la funeraria Ramírez &

El martes cambié la cerradura del apartamento. Ciento cincuenta dólares. Esa fue la cifra exacta que

La perra vino del refugio un martes. Gris y blanca, con más hueso que carne y un cuerpo demasiado grande

La llamada entró a las seis y cuarenta de la tarde, cuando ya había apagado la computadora de la refaccionaria










