Me llamo Laura Rodríguez, tengo treinta y cuatro años y aprendí que la traición puede ser como una gota

¿ERES MI FELICIDAD? La verdad es que nunca pensé en casarme. Si no hubiera sido por la insistencia de

No aguanté más los caprichos de mi suegra en la cena de Nochevieja y me lancé a la casa de mi amiga.

Aceptadme de vuelta, por favor Mamá, de verdad no tienes que, no conseguí terminar la frase.

El síndrome de la vida eternamente postergada Confesión de una mujer de sesenta años María Luisa: Este

Almudena, pasa esta noche por el salón del pueblo, tengo algo que decirte le soltó Zacarías mientras

Jamás pensé que el día de mi boda acabaría siendo el escenario perfecto para el circo romano de la humillación familiar.

Servicio para su madre Alejandro, entiendo perfectamente, pero yo no me apunté a ser la cocinera de tu

EL HOMBRE CON EL REMOLQUE Aún lo tengo grabado en la memoria, aquella tarde de noviembre. La lluvia mezclada

Galopando por el mundo, como una cabra Silvia, ya verás lo que vamos a conseguir tú y yo dijo Teresa







