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018
El cenicero en el porche de mi padre y las reglas que nadie quiso firmar
El Purell junto a los regalos de bautizo Mi papá entró al patio con Valentina pegada al pecho antes de
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La factura de setecientos veinte dólares que nadie quiso ver
La minuta de setecientos veinte dólares que nadie quiso pagar El sobre llegó un martes de julio, con
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014
Camila con la piel de mapa
En Reading, Pensilvania, en el barrio de la avenida Ninth, hay una peluquería que atiende sobre todo
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Cuando Marisol no podía ver la pizarra a los quince años
Marisol Reyes tenía quince años cuando la maestra de Álgebra le preguntó, delante de todo el salón en
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El café que se enfrió tres jueves seguidos en Miami
Tengo setenta y tres años y llevo casi cinco décadas siendo amiga de Rosario. Hace poco intenté contarle
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013
El sobre que nadie quiso firmar
Rosalinda Campos tenía cuarenta y seis años y una lavandería en la calle Bell, en Huntington Park, cuando
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El banco de la calle Flagler y las cuatro llamadas de mi papá
Llevaba cuarenta minutos sentada al lado de mi papá en el Regions Bank de la Flagler, en Miami, esperando
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Cuarenta y tres años y un contrato que ya no lleva mi apellido
Me llamo Marisol Reyes y vivo en Union City, Nueva Jersey, a veinte minutos en el autobús 88 de la terminal de PATH.
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El sobre que Marisol dejó sin abrir en la guantera de su Corolla
Marisol Fuentes tenía cuarenta y siete años cuando entendió que el "después" no existe.
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014
La cuenta que Marisol dejó en cero en el Chase de la Calle Ocho
Marisol Reyes tiene cuarenta y tres años y una cicatriz en la ceja izquierda que se le nota más cuando
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