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Óscar decía en las fiestas que yo era su santa. «Sin ella no como, mi Carmen tiene la mejor sazón de

El cerrajero terminó a media tarde. Cobró por dos cilindros nuevos y dejó tres llaves sobre la encimera;

Cuando Carmen regresó de Denver, el aire de Albuquerque olía a salvia y a polvo de octubre.

La alerta de la alarma me llegó a las 3:47 de la tarde. Estaba en una junta en la sede de la fundación

Desperté a las cinco y cuarto, mucho antes de que el aire acondicionado empezara a zumbar por toda la casa.

La tercera noche llovía en serio. De esas lluvias de San Antonio que en media hora convierten el estacionamiento

El sábado a las diez de la mañana, el calor en San Antonio ya apretaba como una mano. Yo entré al refugio

El vuelo de Nueva York a Miami dura tres horas, pero a mí se me hicieron diez. Había cerrado el acuerdo

Ese sábado de noviembre, el olor a pernil asado llenaba mi apartamento de Pilsen, en Chicago.

Tengo cincuenta y tres años y hace dos que me divorcié de Maricela, mi esposa por más de tres décadas.










