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Claudia llevaba ocho meses dirigiendo el piso de operaciones de la logística más complicada de Doral

Doña Carmen acariciaba a Cleopatra, su esfinge de pedigree, como si estuviera puliendo una joya.

Miralo de nuevo, mija. El plato de cartón con los pedazos de lechón ni siquiera había tocado el mantel

Nunca voy a olvidar el olor a gardenias aquella noche. Cientos de flores blancas, traídas de un invernadero

No sé en qué momento exacto dejé de ser Alejandro para convertirme en una extensión de los rencores de mi madre.

Lo que pasa es que uno nunca se da cuenta hasta que ya es demasiado tarde. Hasta que el piso se mueve

Respiré hondo antes de girar la llave del auto. Regresábamos a casa desde la quinceañera de una sobrina

El aroma del Pinesol me ardía en la nariz mientras el sol de las tres de la tarde rebotaba contra las

El Toyota Corolla blanco de Esteban tragaba millas en la interestatal 25. Valeria iba en el asiento del

La maleta azul ya estaba junto a la puerta, con la rueda rota que Andrés había jurado componer antes










