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Esa noche, el frío del pasillo me subió por los pies descalzos como una advertencia. La madera del piso

La vida de Maricela se partió un jueves, entre pedicure y pedicure. Tenía las manos de una clienta entre

Yo no sé mucho de la vida humana, la verdad. Soy un gato callejero color naranja, de ésos que llaman

La fila afuera de la taquería “El Rincón de Doña Tere”, en la Boyle Heights, se estiraba como un acordeón.

En mis cuarenta y siete años, he aprendido que la honestidad en las citas es un arma de doble filo.

El olor del mole poblano todavía flotaba en el aire cuando doña Carmen soltó la frase. Yo acababa de

Cuando desenvolviste el paquete, Verónica sonrió con esa seguridad ensayada que aprendió en el banco.

El sonido de la cuchara golpeando el pocillo de cerámica me taladró el cráneo. Mi suegra, doña Ernestina

Mateo llegaba a la casa con los labios pegados. No importaba si había tenido educación física o si el

Cumplir dieciocho años en Boyle Heights tiene su propio ritmo. Entre los murales de la calle Primera










