Es interesante
—Juana, ¿te vas a casa? —preguntó su amiga Lucía, impaciente, golpeando la mesa con sus uñas recién hechas.

Piensa, chico, piensa Carlos detuvo el coche junto al surtidor de la gasolinera. —Gasolina 95, tanque

“Oli, no hace falta todo esto. Estoy casado y amo a mi esposa”, soltó la frase preparada.

“—¡Lo que quiera haré! Esta también es mi casa. Si no te gusta, ¡lárgate! —gritó Alejandro, mirando

La Adolescencia Lucía caminaba hacia casa agotada y vacía por dentro. En una mano llevaba el bolso y

Era una tarde tranquila de martes cuando entró—el señor Emilio, nuestro cliente habitual y silencioso.

**No Habrá Boda** Lucía terminó el instituto de magisterio con matrícula de honor, soñaba con entrar

—¡Hago lo que me da la gana! ¡Es mi casa también! Si no te gusta, ¡lárgate! —gritó Alejandro, mirando

El sueño comenzó con un coche detenido frente a una verja de metal que antes era de madera.

**Un giro inesperado** Nunca había vivido sola. Primero, con mis padres en Madrid. Luego, me casé con
