Es interesante
Desde el primer momento, a Javier no le cayó bien el tío Paco. Más que eso, lo odió. Su madre, retorciéndose

Hace mucho tiempo, en un barrio tranquilo de Madrid, vivía mi hijo de seis años, Jaime, un niño lleno

No suele pasar así. El teléfono me despertó. Era mi exmarido. ¿Cómo se me había olvidado silenciarlo?

La tormenta de nieve era tremenda. Las calles, intransitables: ni a pie ni en coche. La puerta del portal

Ay, mi amiga Taika Arcoíris tiene una lengua que no para ni un segundo. Es impresionante, pícara y lista

La lengua de mi amiga Taisa Arcoíris es más rápida que el metro a las ocho de la mañana. Es deslumbrante

**Él vivirá con nosotras…** El timbre sonó con un molesto repiqueteo, anunciando que alguien había llegado.

El teléfono vibró en la mesilla de noche. Era su exmarido. ¿Cómo había olvidado silenciarlo?

El aire helado cortaba la cara como agujas, pero Eduardo no sentía el frío. Por dentro, todo se había

—¿Qué significa renunciar a mi parte? —la voz de Lucía tembló—. Doña Carmen, ¡es la herencia de mi marido!
