Nunca se habló de pensión alimenticia, solo acordamos que yo pagaría a mi marido para el mantenimiento de nuestro hijo, y él lleva años viviendo de mi dinero.

Como fui yo quien dejó a la familia por otro hombre y causé la ruptura del matrimonio por mi culpa, Diego consideró que tenía la obligación de compensarle por el corazón roto. No me permitió llevarme a nuestro hijo, y él quería vivir con su padre, no conmigo, y aunque me dolía profundamente, no fui capaz de convencerle ni podía arrebatárselo por la fuerza. Todo se resolvió bastante rápido: me dejaron marchar y, a cambio, les enviaba dinero una o dos veces al mes. Mi exmarido en ese momento trabajaba y tenía su propio sueldo, pero al darse cuenta de que yo ya contaba con bastante dinero, y que mi nueva pareja aportaba también algo para que a mi hijo no le faltara de nada, dejó su empleo y empezó a vivir de lo que le mandábamos.

Con el paso del tiempo, el padre fue mimando cada vez más a nuestro hijo: comidas en restaurantes, faltar al colegio cuando le apetecía, vacaciones en la playa y electrodomésticos caros. Poco a poco, mi hijo adoptó una actitud desdeñosa y cada vez quería verme menos. Por mucho que yo le comprara algo o tratara de hacerle un regalo, papá siempre lo superaba, aunque en realidad todo era gracias a mi dinero. Con apenas once años, mi hijo nunca se preguntó cómo era posible que su padre tuviera tanto dinero si siempre estaba en casa sin trabajar.

Mi marido actual me sugirió que quizá era porque les estaba mandando demasiado dinero. Además, comenzamos a pensar en los estudios futuros de mi hijo y decidimos que sería más sensato ahorrar para ese objetivo, en vez de que mi exgastara todo en caprichos innecesarios. Hablé directamente con mi exmarido y le dije que llevaba ya mucho tiempo manteniéndoles y que había llegado el momento de que él se hiciera cargo de los gastos, mientras yo me preocupaba por el futuro académico de nuestro hijo. Entonces soltó que qué clase de madre era, que qué tipo de esposa había sido y me amenazó con denunciarme y sacarme una pensión de alimentos, argumentando que en realidad nunca les había pagado nada.

Consulté a varios abogados y todos me dijeron que no hiciera caso a sus amenazas, que no tenía por qué preocuparme, ya que Diego no podría sacar nada porque lleva años sin trabajar y vive exclusivamente de mi dinero. Sin embargo, no dejo de sentir que soy yo quien termina perdiendo. Ahora mi hijo me detesta aún más, pensando que no quiero ayudarle a él ni a su padre.

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MagistrUm
Nunca se habló de pensión alimenticia, solo acordamos que yo pagaría a mi marido para el mantenimiento de nuestro hijo, y él lleva años viviendo de mi dinero.