Le propuse a mi madre que viviera con nosotros un mes tras el nacimiento del bebé, pero decidió mudarse un año y traer a mi padre

Soñé que estaba en mi octavo mes de embarazo y la culpa me devoraba como un animal hambriento. Era una culpa antigua, arraigada en ese instinto de hija que nunca termina de romper el cordón. Había dejado mi pueblo en las afueras de Sevilla para mudarme con mi marido a Barcelona, y mis padres se quedaron allí, solos, visitándonos solo cuando el calendario se apiadaba de nosotros.

Una tarde, mientras mamá y yo tomábamos café en mi cocina diminuta, me contó cómo había llorado de agotamiento cuando yo nací. “Tu abuela fue mi salvación”, susurró, y sus palabras me atravesaron. Movida por un impulso brusco, solté: “Mamá, ven a quedarte conmigo un mes después del parto”. Sus ojos brillaron, pero luego añadió: “¡Tu padre y yo nos mudaremos un año entero! Incluso alquilaremos nuestra casa para ayudaros con los gastos”.

Sentí como si me arrojaran a un pozo helado. Había imaginado a mamá ayudándome con el bebé, no a papá fumando en el balcón mientras el humo se filtraba en la habitación del recién nacido. Ni él ni el frío que colaría cada vez que abriera la puerta en invierno. Y luego estaban sus costumbres: las películas a todo volumen, las salidas con mi marido hasta altas horas Un año entero de ruido y desorden.

Le dije la verdad: “Solo te necesito a ti, y solo un mes”. Su rostro se oscureció. “Sin tu padre, no voy”, respondió, y se marchó dejando un silencio que pesaba como una losa.

Ahora, las noches son interminables. La culpa me susurra que soy egoísta, que rechazo su ayuda. Pero algo más profundo grita que debo proteger a mi hijo, mi casa, esta nueva vida que apenas empieza. A veces pienso que quizá ella tenga razón. Otras, que debo defender mis límites antes de que todo se desmorone. La duda me arrastra, y no sé si estoy despertando o hundiéndome más en el sueño.

Rate article
MagistrUm
Le propuse a mi madre que viviera con nosotros un mes tras el nacimiento del bebé, pero decidió mudarse un año y traer a mi padre