Mi marido mantiene una correspondencia muy animada con una antigua compañera

Recuerdo aquellos tiempos ya lejanos en los que me convencía de que era una mujer afortunada por tener a mi lado a mi esposo. Siempre pensé que era, si no perfecto, sí el hombre casi ideal para mí. Pero con los años, comprendí que la perfección, por muy deseada que sea, no pertenece a este mundo. Mi marido, lo descubrí poco a poco, arrastraba una pequeña debilidad: era excesivamente sociable, demasiado abierto y simpático. Muchos pensarían que eso no tiene nada de malo, pero…

Javier siempre ha tenido amistad con mujeres. Aunque nunca ha ocultado nada de su correspondencia ni me ha dado motivos para sospechar, aquel hecho me resultaba incómodo. Desde hace años, sigue manteniendo correspondencia con una antigua compañera de trabajo. Teresa, hace muchos años, contrajo matrimonio y se marchó a vivir al extranjero con su esposo, pero jamás ha desaparecido completamente de nuestras vidas. Hasta hoy, su nombre resuena en nuestro hogar.

Cuando le sucedía algo extraordinario o digno de mención en el trabajo o durante algún viaje, eran dos las mujeres que lo sabían al instante: yo y su antigua amiga. Si debía tomar una decisión importante, no solo acudía a mi consejo, sino también al de ella. Todo lo compartía con Teresa. De vez en cuando, llegaban a hablar de asuntos que, pensaba yo, sólo debían preocuparnos a nosotros dos. Y aquello comenzaba a disgustarme profundamente.

Por enésima vez reconozco que es un esposo ejemplar. Compartimos de manera equitativa todas las tareas del hogar. Además, Javier tiene un buen trabajo y gana lo suficiente; nunca faltó nada en casa. Disfrutábamos de nuestro tiempo libre: recorríamos juntos las salas de cine de Madrid, asistíamos a funciones en el teatro y cenábamos en restaurantes del centro. Y aun así, seguía sin entender por qué le resultaba necesario mantener esa complicidad con otra mujer.

Tal vez mi conducta parezca un poco ridícula, pero comencé a sentir celos de mi esposo. No tengo esos sentimientos hacia ninguna de las otras compañeras de trabajo con las que trata a diario.

No alcanzo a comprender qué le impulsa a mantener esa relación. ¿Qué echa en falta en nosotros, en nuestra vida, que le obliga a buscar apoyo o consejo en otra persona? ¿Por qué esa amistad sigue ocupando un espacio tan importante, a pesar del paso de los años?

Rate article
MagistrUm
Mi marido mantiene una correspondencia muy animada con una antigua compañera