Rescatan a una elefanta tras 80 años en cautiverio: se tumba en el suelo por primera vez en su vida

Rescatan a una elefanta tras 80 años en cautiverio: se tumba por primera vez en su vida

La protagonista de esta historia es una venerable elefanta llamada Isidora, quien, arrancada de la selva cuando apenas era una cría, acabó directa en las garras del trabajo forzoso. Durante décadas, su día a día consistía en cargar a turistas sobre su lomo, privados todos ella incluida del glamour de la libertad. No fue hasta este año cuando Isidora pudo, por fin, estirar las patas y disfrutar de una jubilación merecida.

«¡Ha llegado el momento de que Isidora reciba por fin los cuidados que necesita!», anunciaron desde la organización Ayuda al Elefante. «Hemos preparado una operación de rescate, digna de película, para que viva como merece en un santuario».

A finales de enero, Isidora fue trasladada desde el parque temático donde había trabajado toda su vida hasta la Reserva Natural de Cabárceno. Llegó más delgada que una espinaca olvidada en la nevera, sin un diente en la boca y la piel más seca que el Monegros. Sin embargo, ahora dormía bajo la atenta mirada de veterinarios con bata y mucha paciencia.

El personal del reservorio asegura que muchos elefantes, tras tanto maltrato, se convierten en un manojo de nervios: no se fían ni de su sombra y miran a los cuidadores igual que uno mira la última factura de la luz. Algunos ni siquiera se atreven a echarse al suelo a descansar. Por suerte, convencer a Isidora no fue difícil: ochenta años sin una siesta decente pueden con cualquiera.

La primera noche que pudo entregarse a los brazos de Morfeo, Isidora durmió como una piedra y, por la mañana, ni intentó levantarse. El equipo de rescate lo vio claro y acudió rápido: Que no cunda el pánico, dijeron, solo está descubriendo lo placentero que es un buen descanso. Ahora Isidora sigue adaptándose a su nuevo hogar, siempre bajo supervisión y con mimos que cualquier elefante envidiaría.

A Isidora aún le queda recorrido para recuperarse del todo, pero con una alimentación equilibrada, paseos matutinos por la campiña cántabra y baños de barro terapéuticos, cada día va mejorando. Por fin, la elefanta disfruta de esa vida tranquila y digna, la que siempre debió tener: la vida sencilla y apacible de cualquier elefante libre, aunque sea con horarios españoles.

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Rescatan a una elefanta tras 80 años en cautiverio: se tumba en el suelo por primera vez en su vida