Madrid, 12 de septiembre Hoy vuelvo a la oficina después de tres semanas de ausencia y, al cruzar la

¡Dile a Carlos que venga ya! exclamó la hija, la voz quebrada. Los tres niños están con fiebre, están llorando.

«Perdóname, hijo, esta noche no hay cena», gritó mi madre una vez Un hombre adinerado escuchó.

¿Y tu marido, aún sin dar señales de vida? Nada, Carmen, ni ha escrito ni ha llamado, ni al novenario

¡No puedo más contigo, de verdad! Que si como mal, que si visto peor, ¡que si en general todo lo hago fatal!

Jamás olvidaré la primera vez que llevé a mi esposo a casa de mis padres, en Madrid. Mi madre, Doña Pilar

El aniversario olvidado Lucía alisaba el mantel blanco de lino sobre la mesa de la cocina, sus dedos

Ella limpia las escaleras de los viejos bloques de viviendas para construirle un futuro al hijo que cría

¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo?preguntó Enrique. Su esposa reaccionó de una manera

**Diario de un hombre** Carmen López se secó las manos en el delantal y miró de nuevo el horno.










