Diario personal, 2 de marzo Hoy todavía me cuesta creer, aunque fui testigo de todo. En Madrid, donde

Contemplaba Madrid y sus luces desde la ventana del salón, apretando el vaso de whisky tan fuerte que

¡Nada, mamá querida! Tienes tu casa, ¿no? Ahí es donde vives tú. No vuelvas por aquí salvo que te invitemos nosotros.

Dejé la taza de café sobre la mesa justo cuando sonó el móvil. El número era desconocido, pero el tono

¿Y por qué el móvil no suena en toda la tarde? ¿Será que hay mala cobertura? ¿O quizá se han confundido de día?

Fue un martes cualquiera por la tarde. Había puesto agua a hervir para prepararme un té, la radio susurraba

Hoy quiero dejar por escrito algo que viví de cerca y que no se me va de la cabeza. Mi madre, ya mayor

UNA VIDA SORPRENDENTE En la boda de mi querida amiga Eugenia celebramos durante dos días, con vino, buena

Me llamo Diego Herrera. Tengo veintiocho años y soy abogado. Sí, tengo síndrome de Down. Pero es solo

Hoy escribo para mí, como si estas palabras fueran solo para mis ojos, aunque en realidad son para recordarme




