Mi hijo adoptó a un niño y ahora quiere devolverlo. ¿Cómo detenerlo?
Mi hijo y su esposa siempre soñaron con tener hijos. Después de diez años intentando ser padres sin éxito, decidieron adoptar. A su hogar llegó un niño de dos años llamado Pablo, lleno de energía y curiosidad. Yo con gusto les ayudaba, pasando tiempo con mi nieto y apoyando a los jóvenes padres.
Sin embargo, con el tiempo, noté que mi nuera mostró señales de irritación y cansancio. A menudo levantaba la voz a Pablo, lo castigaba y le hacía quedarse en un rincón. Cuando intentaba intervenir por el niño, ella me hacía caso omiso, asegurando que todo estaba bajo control. Mi hijo también empezó a expresar dudas, diciendo: “Si fuera nuestro propio hijo, todo sería diferente”.
Recientemente, me informaron de su intención de renunciar a la adopción y devolver a Pablo al orfanato. Para mí, fue un golpe devastador. Intenté convencerlos de reconsiderar la decisión, ofreciéndome a cuidar al niño, pero fueron inflexibles, citando mi salud y su propio agotamiento. Según el Código Civil en España, la adopción puede ser anulada por un juez si los adoptantes incumplen los deberes parentales, abusan de sus derechos o tratan al niño con crueldad. Al anular la adopción, los derechos y obligaciones mutuos entre el niño y los adoptantes cesan.
Entiendo que el proceso de anulación de una adopción es complejo y traumático para el niño. Pablo ya se ha acostumbrado a su nueva familia, y regresar al orfanato podría causarle un daño psicológico grave. Según estudios, estos retornos a menudo ocurren debido a la discrepancia entre las expectativas de los padres y la realidad.
No sé cómo convencer a mi hijo y a mi nuera para que dejen a Pablo en la familia. Tal vez sea necesario acudir a un psicólogo familiar o a los servicios sociales para recibir asesoramiento y apoyo. Es fundamental recordar que cada niño merece amor y estabilidad, especialmente después de haber perdido una familia.



