Cuando Beatriz descubrió que estaba embarazada, su familia se quedó en shock. No les gustaba la idea de que tuviera una relación con alguien que, según ellos, no iba a permanecer mucho tiempo en su vida. Beatriz es una chica corriente de Sevilla, criada en una familia normal. Creció con su madre y su padrastro, quien siempre supo estar a la altura del papel de padre. Sus padres la apoyaban en todo, siempre supo que era querida y que podía contar con ellos. Terminó el instituto y aprobó la Selectividad, pero la entrada en la universidad era incierta por su bajo nivel de inglés. Beatriz pensó que unas clases particulares le ayudarían a mejorar el idioma, así que buscó un profesor. Eligió a Ronnie, que venía de Guinea, pero había venido a España para estudiar. Dominaba el inglés perfectamente y llevaba varios años dando clases particulares. Al principio, a Beatriz no le iban bien las clases, pero poco a poco fue cogiéndole cariño a Ronnie y pronto su relación se volvió muy estrecha. No querían estar separados. Cuando Beatriz supo que esperaba un hijo, su familia entró en shock. No les gustaba la idea de que estuviera con alguien que, según ellos, no duraría mucho en su vida. Se imaginaban que tendría que criar sola al niño y afrontar que su hijo sería diferente a los demás por su aspecto. Al obtener el título, Ronnie regresó a su país, pero mantuvo el contacto con Beatriz. Ambos esperaban con ilusión el nacimiento de su hijo; se llamaban y hablaban por videollamada. El bebé nació a término, pero la hostilidad familiar llevó a Beatriz a tomar la decisión de mudarse a Guinea. Beatriz y su marido tuvieron dificultades en África: les costaba adaptarse al clima y decidieron regresar a España. Al cabo de un tiempo, nació su segunda hija. La familia se niega a tener contacto con ellos y Beatriz no quiere separarse de su gran amor solo para contentarles. Ahora planean mudarse a Canadá, con la esperanza de encontrar allí una sociedad más tolerante.

Cuando supe que Carmen estaba embarazada, la noticia dejó a la familia absolutamente descolocada. La idea de que estuviera emparejada con alguien que, a su juicio, desaparecería en poco tiempo, no les hacía ni pizca de gracia.

Carmen es una chica sencilla de Salamanca, criada en una familia corriente. Creció junto a su madre y su padrastro, quien fue como un verdadero padre para ella. Siempre tuvo el apoyo de su familia; sabía que la querían y que podía contar con ellos para lo que necesitara. Tras terminar el bachillerato y aprobar la selectividad, no tenía claro si la aceptarían en la universidad porque su nivel de inglés no era precisamente el mejor.

Decidió entonces que la mejor manera de mejorar su inglés sería recurrir a clases particulares y comenzó a buscar un profesor adecuado. Escogió a Mamadou, que había venido desde Senegal para estudiar en España. Dominaba perfectamente el inglés y llevaba varios años dando clases particulares. Al principio, a Carmen se le hacía cuesta arriba avanzar, pero poco a poco fue sintiéndose más a gusto con Mamadou y pronto surgió una afinidad especial entre ellos. Acabaron por no querer pasar más tiempo separados.

Cuando Carmen me comunicó que esperaba un hijo, su familia no supo digerirlo. Les preocupaba que estuviera con alguien que, según ellos, no echaría raíces aquí. Pensaban que acabaría criando sola al niño, y que este se sentiría distinto por su aspecto.

Al terminar sus estudios, Mamadou tuvo que regresar a Dakar, pero nunca perdió el contacto con Carmen. Los dos esperaban con ilusión el nacimiento de su hija; se llamaban y hablaban a diario por videollamada. Cuando la niña nació todo fue bien, pero la presión y el rechazo de la familia llevaron a Carmen a tomar la decisión de volar hasta Senegal.

Allí las cosas no resultaron nada fáciles: ni Carmen ni Mamadou lograron adaptarse al clima ni al ritmo de vida, así que tras un tiempo volvieron a España. Más tarde nació su segunda hija. Sin embargo, la familia no quiere saber nada de ellos, y Carmen se niega a separarse del hombre al que ama solo para satisfacer a los suyos. Ahora sueñan con mudarse a Canadá, esperando encontrar allí una sociedad más abierta y tolerante.

Después de todo lo vivido, me doy cuenta de que la felicidad reside en ser fiel a uno mismo, aun cuando los demás no estén de acuerdo. Entiendo, con el paso del tiempo, que cada persona debe buscar su propio camino, sin dejar que los prejuicios ajenos sean un obstáculo para el amor ni para la vida.

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MagistrUm
Cuando Beatriz descubrió que estaba embarazada, su familia se quedó en shock. No les gustaba la idea de que tuviera una relación con alguien que, según ellos, no iba a permanecer mucho tiempo en su vida. Beatriz es una chica corriente de Sevilla, criada en una familia normal. Creció con su madre y su padrastro, quien siempre supo estar a la altura del papel de padre. Sus padres la apoyaban en todo, siempre supo que era querida y que podía contar con ellos. Terminó el instituto y aprobó la Selectividad, pero la entrada en la universidad era incierta por su bajo nivel de inglés. Beatriz pensó que unas clases particulares le ayudarían a mejorar el idioma, así que buscó un profesor. Eligió a Ronnie, que venía de Guinea, pero había venido a España para estudiar. Dominaba el inglés perfectamente y llevaba varios años dando clases particulares. Al principio, a Beatriz no le iban bien las clases, pero poco a poco fue cogiéndole cariño a Ronnie y pronto su relación se volvió muy estrecha. No querían estar separados. Cuando Beatriz supo que esperaba un hijo, su familia entró en shock. No les gustaba la idea de que estuviera con alguien que, según ellos, no duraría mucho en su vida. Se imaginaban que tendría que criar sola al niño y afrontar que su hijo sería diferente a los demás por su aspecto. Al obtener el título, Ronnie regresó a su país, pero mantuvo el contacto con Beatriz. Ambos esperaban con ilusión el nacimiento de su hijo; se llamaban y hablaban por videollamada. El bebé nació a término, pero la hostilidad familiar llevó a Beatriz a tomar la decisión de mudarse a Guinea. Beatriz y su marido tuvieron dificultades en África: les costaba adaptarse al clima y decidieron regresar a España. Al cabo de un tiempo, nació su segunda hija. La familia se niega a tener contacto con ellos y Beatriz no quiere separarse de su gran amor solo para contentarles. Ahora planean mudarse a Canadá, con la esperanza de encontrar allí una sociedad más tolerante.