ES
El pasillo del tribunal del condado de Miami-Dade estaba casi vacío cuando sentí los tacones de Valentina

Ramón Gutiérrez conocía esa carretera como la palma de su mano. La había recorrido miles de veces en

El formulario que me dio la enfermera en la clínica de Albuquerque tenía letras demasiado pequeñas.

Apenas habían pasado quince minutos desde que me dieron de alta. Aún sentía los puntos tirando debajo

Siempre le decía lo mismo a mi mamá: «El sábado voy sin falta». «El domingo nos tomamos un cafecito».

Cuando conocí a Mateo Ruiz en cuarto grado, lo primero que pensé fue que olía a tierra mojada y a algo

Carolina apretó los dedos contra el apoyabrazos de la camioneta. Daniel manejaba con una mano, demasiado

El tenedor se estrelló contra el plato de porcelana con un chasquido que me taladró los oídos.

—¿¡Qué le hiciste!? Lucía salió disparada hacia la reja apenas vio a su papá entrar. Martín se quedó

La llamada entró a las siete y media de la mañana, justo cuando estaba sirviendo el primer café del día










