Es interesante
¡Dile a Carlos que venga ya! exclamó la hija, la voz quebrada. Los tres niños están con fiebre, están llorando.

¿Y tu marido, aún sin dar señales de vida? Nada, Carmen, ni ha escrito ni ha llamado, ni al novenario

Jamás olvidaré la primera vez que llevé a mi esposo a casa de mis padres, en Madrid. Mi madre, Doña Pilar

El aniversario olvidado Lucía alisaba el mantel blanco de lino sobre la mesa de la cocina, sus dedos

Ella limpia las escaleras de los viejos bloques de viviendas para construirle un futuro al hijo que cría

**Diario de un hombre** Carmen López se secó las manos en el delantal y miró de nuevo el horno.
