El destino de un corazón
Lucía estudiaba en la universidad y trabajaba por las noches, como muchos estudiantes. Su madre no podía
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Baila conmigo
**Baila conmigo** A Gorka le encantaba Lucía. Una rubia esbelta y guapa, con ojos marrones que brillaban
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Si te interesa, quédate con el niño; no me duele. No quiero verlo, pero dame algo a cambio.
—Si quieres, quédate al niño, a mí no me hace falta. No puedo ni verlo. Pero a cambio, dame dinero —dijo Vicky.
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¿Por qué te metiste en mi ordenador? – Una sorpresa inesperada.
**Diario de Lucía** ¿Qué coño haces con mi ordenador? — Alejandro se plantó delante de mí con una mirada
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¡Es un verdadero milagro! – exclamó entusiasmado. – ¿Y no te cansarás de vivir con un milagro? – preguntó con ironía.
—Te va a gustar, mamá. ¡Es un encanto! —dijo Iker con entusiasmo. —¿Y no te cansarás de vivir con un encanto?
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La felicidad tardía
**Felicidad Tardía** Hoy he vagado sin rumbo por esta ciudad desconocida hasta llegar a la estación.
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Felicidad tardía
**Felicidad Tardía** Amancio deambuló sin rumbo por una ciudad desconocida hasta llegar a la estación de tren.
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¿Te importa si me pruebo tu vestido de novia? Ya no lo necesitarás, sonrió la amiga.
—¿Te importa que me pruebe tu vestido de novia? Total, a ti ya no te sirve —soltó su amiga con una sonrisa pícara.
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¡Qué doloroso es esto!
¡Ay, qué dolor… Lucía estaba hablando por teléfono cuando Marcos asomó la cabeza por la puerta
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Dos hermanos y el destino que todo lo ordena
Dos hermanos, o cómo la vida lo puso todo en su sitio Cuando Andrés era pequeño, no se preguntaba por
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