Es interesante
Cuando se cierra la puerta tras Carmen Navarro, en la oficina quedan solo tres personas: Sofía, su hija

Pedro me dice tranquilamente, casi con ternura: ¿Por qué tienes que trabajar, cariño? Yo gano bastante.

El hospital a las dos de la madrugada estaba siempre demasiado callado, sólo el latido regular del monitor

Ricardo Salazar permaneció inmóvil durante mucho tiempo. El mundo en el que creía poder comprarlo todo

¡Adónde vais! ¡Hemos venido a visitaros! exclamó Concepción con una sonrisa forzada. ¡No soporto a tu hermana!

El astuto nutria, suplicando, llegó a la gente en busca de ayuda y, agradecido, dejó una generosa remuneración.

Begoña está en el fregadero, con las manos sumergidas en el agua fría. Por la ventana se observa cómo

Él había prometido estar allí, pero en su lugar, la abandonaron en el vestíbulo del aeropuerto.

Tres años después de que mi marido me dejara por una amiga, nuestro encuentro inesperado en la calle

El recuerdo de aquel invierno en Madrid aún me hiela la sangre. Era una tarde gris, la nieve caía lenta
