Mi querido sigue casado con su mujer y tiene una hija.
Quiero a mi pareja con todo mi corazón. Llevamos juntos más de siete años y tenemos un hijo de seis. Él pasa muchísimo tiempo con nuestro pequeño, llevándoselo a menudo al taller de coches o saliendo juntos de excursión. Además, siempre se preocupa por mí: a veces me sorprende con flores sin motivo o planifica una cena romántica en pleno centro de Madrid. Nuestra vida es bastante normal; podemos decir que somos una familia feliz.
Hace poco, con ayuda de un pequeño préstamo de nuestros padres, compramos nuestro primer piso. Me gusta ser buena ama de casa, disfruto manteniendo la vivienda acogedora, limpia y que huela siempre a bizcocho recién hecho. Trabajo sin contrato en algunos sitios, pero lo suficiente para vivir con dignidad. Tengo muchos sueños respecto a nuestro hogar y espero poder cumplirlos poco a poco.
Trabajo en un salón de belleza y también hago servicios a domicilio. Él tiene un salario decente. No llevamos una vida de lujo, pero si queremos comprar algo importante o salir de vacaciones, logramos ahorrar lo preciso. En algún momento pensamos en comprar una casa rural en Castilla-La Mancha, aunque hemos decidido dejarlo para más adelante.
Disfruto de mi vida y mi relación marcha bien. Nos conocimos ya algo mayores, pero siempre digo que valió la pena esperar a un hombre como él.
Mi pareja mantiene una buena relación con su hija, la ayuda económicamente y sigue en contacto con los padres de su esposa porque la niña vive con sus abuelos. Lo que haya pasado con su exmujer, la verdad, nunca me llamó la atención.
No lo devolví a su familia, él era un hombre libre, vivía ya solo. Sin embargo, lo que de veras empieza a inquietarme es que nunca se ha divorciado oficialmente de esa mujer. En el trabajo, cuando alguien me pregunta por qué no nos casamos, respondo que lo estamos posponiendo. Todo marcha bien, y lo del matrimonio es solo un papel.
Hace poco, mi madre me pidió que le pusiera un ultimátum a mi pareja, que si de verdad pretende que sigamos juntos, debería pedirme matrimonio ya.
A ella le resulta extraño que él mantenga aún un vínculo legal con otra mujer. Dice que, en teoría, esa mujer tiene todos los derechos y que yo solo cargo con las obligaciones. Aunque nos hayamos mudado recientemente a un piso nuevo, técnicamente, el anterior sigue figurando como suyo. ¿Cómo llama uno a este lío de tres en el matrimonio?
A veces, la felicidad te arrastra a rincones inesperados, pero he aprendido que la sinceridad y el valor para defender lo que uno merece son fundamentales para no perderse a sí mismo por el camino.





