Mamá vigila de cerca nuestras finanzas y revisa meticulosamente nuestros gastos, lo que hace que ahorrar sea todavía más complicado.

Durante los últimos dos años, mi marido y yo hemos vivido en un piso alquilado en Madrid, y créeme, lo de hogar dulce hogar es bastante discutible. Soñamos con mudarnos a un lugar propio, pero el bolsillo está tan vacío como la nevera un domingo por la noche. El piso donde residimos es de una amiga de mi madre, y aquí, si la escoba no está donde ella quiere, la bronca cae más rápido que la sangría en una tarde de verano.

Los vecinos tampoco ayudan mucho, siempre recordándonos con una sonrisa digna de telenovela que solo estamos de paso y que pronto tendremos que hacer las maletas. Vamos, que ni siquiera nos invitan a las fiestas del bloque, y eso duele.

Nuestros padres insisten día sí, día también en que ahorremos euros para comprarnos un piso. Pero ¿cómo ahorrar cuando cada mes la mitad del sueldo se va en alquiler, y el resto desaparece en facturas y cafés con leche? Mi madre, con el ojo clínico para las finanzas, revisa nuestro gasto como si fuera una inspectora de Hacienda, lo que nos complica aún más la misión de ahorrar. Hemos reducido hasta el mínimo la compra de ropa, y ya solo vestimos lo que sobrevive en el fondo del armario.

Tanto mi madre como la madre de mi marido tienen pisos, y nos animan a ahorrar para poder adquirir el nuestro. Pero echar una mano, ni hablar, eso sería demasiado fácil. Ellas piensan que, al no dejarnos vivir en sus pisos, nos hacen más independientes; pero nosotros sentimos que ya hemos aprendido la lección a base de vivir a salto de mata. En fin, nos duele ver que a nuestros hermanos les regalaron pisos y a nosotros nos lanzan el reto de ahorrar para el nuestro. No creemos merecer este trato, y nos gustaría que entendieran un poquito nuestra situación, y que, por una vez, nos diesen una ayuda (aunque sea en forma de tupper de croquetas).

¿Tan difícil será pedirles un pequeño gesto de apoyo, aunque solo sea para no tener que esquivar otra bronca por el sitio del tendedero?

Rate article
MagistrUm
Mamá vigila de cerca nuestras finanzas y revisa meticulosamente nuestros gastos, lo que hace que ahorrar sea todavía más complicado.