No entendía por qué desaparecía la comida que preparaba mi esposa. Entonces mi suegra nos contó la v…

No te imaginas lo desconcertado que estaba porque no entendía dónde se evaporaba la comida que preparaba mi mujer. Hasta que un día, mi suegra nos soltó la verdad.

Mira, al principio me alegré un montón de que mi suegra estuviera viniendo a casa, porque la verdad es que nos echaba un cable increíblemente grande. Como sabes, nuestro hijo pequeño suele ponerse malo a menudo, así que decidimos no llevarle a la guardería. Mi mujer le pidió a su madre, Carmen, que cuidase del niño durante el día.

Carmen aceptó, pero con la condición de venir cada día a nuestro piso en Madrid, porque le gusta descansar y tener su tranquilidad en su propia casa por la tarde.

A veces por la noche tenemos alguna reunión de trabajo, o nos apetece salir a tomar algo, entonces le pedimos el favor a una vecina y mi suegra se va la mar de tranquila a su casa. No queremos cargarle más de la cuenta, que bastante hace.

Al principio, todo funcionaba perfecto. Volvíamos del trabajo corriendo, el niño estaba duchadito, comido y feliz. Luego Carmen empezó a marcharse antes de que llegáramos.

Mi mujer, Marta, siempre prepara comidas para uno o dos días; planifica todo muy bien. Y cada mes le damos a mi suegra un sobre con euros en agradecimiento, que todo el mundo sabe que cuidar de un nieto no es sencillo y nos gusta agradecérselo.

El problema es que empezamos a notar que la comida volaba. Carmen no come casi nada, y nuestro niño menos todavía Así que un día le pregunté directamente a mi suegra qué pasaba con la comida. Se sinceró y me dijo que mi suegro, Manuel, suele pasarse por las tardes y que le pone un plato, porque él tampoco tiene tiempo de cocinarse en casa esas noches. Así que mi suegro también está cenando en nuestra casa

No sabía ni qué contestar. Vale, que mi suegra se vaya a su casa al final del día, perfecto. Pero, ¿tan difícil es prepararle algo a tu marido en tu piso? Que venga Manuel a cenar una vez por semana, vale, pero ¿todos los días?

Total, que al final casi no queda suficiente para nuestra propia cena cuando llegamos. Y mi mujer ni rechista, se lo calla. Ya calculé que probablemente nos saldría más barato contratar a una canguro.

No me gusta nada la situación ni cómo lo están llevando ni Carmen ni Manuel. Y Marta me pide que no diga nada, pero es que siento que no se dan cuenta de que nosotros también tenemos lo nuestro, que el dinero no nos sobra. Les estamos pagando cada mes por cuidar al niño, y encima parece que también estamos manteniendo al suegro. Dime tú si esto no tiene tela. ¿A ti te pasó algo parecido alguna vez?

Rate article
MagistrUm
No entendía por qué desaparecía la comida que preparaba mi esposa. Entonces mi suegra nos contó la v…