Durante años pagó manutención a un niño y luego descubrió que no era suyo

Celia y Rubén no duraron mucho tiempo casadosvamos, que nunca debieron pasar por el juzgado. Aguantaron juntos tres añitos, tuvieron una hija, y tras eso, divorcio al canto. Rubén, como padre aplicado, se comprometió a pasarle cada mes un dinerillo para la niña. Acordaron entre los dos que Celia no pediría formalmente la pensión alimenticia, mientras él pagara puntualmente cada mes. Y así funcionó durante un rato.

Un día, a Rubén le llega una carta que lo dejó más blanco que la leche: Celia solicitaba que le quitaran la paternidad. ¿Cómo podía ser eso? Pues ahí, junto a la carta, va y le adjuntan una prueba de ADN, que afirmaba que Rubén no es, precisamente, el padre biológico de la niña. Resulta que el verdadero padre es un tipo con el que Celia estuvo casada formalmente durante unos cuantos años. Vamos, que Celia llevaba un doblete: un marido aquí, otro allá. Y mientras, Rubén rajándose de pagar durante cinco años.

Por supuesto, el pobre hombre se quedó hecho polvo, y no era para menos. Pero pronto le entró el gusanillo de querer recuperar toda la pasta que había desembolsado. Al fin y al cabo, la criatura no es suya y él lleva años soltando euros como si no hubiera un mañana.

Y, sí, la ley contempla la posibilidad de reclamar el dinero si se demuestra con ADN que el hijo no es suyo. Así que Rubén, ni corto ni perezoso, está metido en juicio.

Pero… ¿realmente está haciendo bien?

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MagistrUm
Durante años pagó manutención a un niño y luego descubrió que no era suyo