Un día estaba buscando unos documentos, y al encontrarlos, mi vista se posó sobre los papeles de nuestro piso. Algo en ellos me sorprendió y me enfadó mucho, porque

Los padres de Lucía nos hacen un regalo increíblemente generoso por nuestra boda: un piso en pleno centro de Madrid. Nos entregan las llaves delante de toda la familia y nos anuncian que, oficialmente, ya es nuestro. Eso sí, como el edificio es nuevo, lo han comprado en estado de obra. Mi suegra añade enseguida que, ya que ellos ponen el piso, mis padres deberían ayudarnos con la reforma. Mis padres, que ya nos habían dado una buena suma de dinero antes de la boda, se ofrecen también a colaborar en la obra.
Tras la boda, decidimos comenzar el arreglo cuanto antes. Mi padre es albañil, así que compra todo lo necesario y yo le ayudo siempre que puedo; incluso Lucía viene a echar una mano en ocasiones.
Mi suegro también aparece de vez en cuando para ayudar. Optamos por no alquilar otro piso antes de terminar la reforma para ahorrar y nos vamos a vivir unos meses con los padres de Lucía.
Un día, rebuscando unos papeles para el notario, me topo con la documentación del piso. Algo me salta a la vista, me sorprende y me enfada a partes iguales: ¡la propiedad figura a nombre de mi suegra!
Esa misma tarde tenía previsto ir a comprar más azulejos con mi padre para terminar el baño, pero le pido que lo retrasemos un día y le cuento lo que he descubierto porque necesito entenderlo y discutirlo con él.
¿Por qué el piso está a nombre de la madre de Lucía? ¿Por qué no está a nombre de Lucía? le suelto directamente en casa delante de todos.
Ay, hijo, ¡qué inocente eres! contesta mi suegra. Es para no poner en compromiso a mi niña Lucía.
¿Cómo que para no ponerla en compromiso?
Imagínate que os divorciáis. ¡Querrás quedarte con la mitad de nuestro piso!
¿Vuestro piso? ¿Te parece normal que mi padre y yo nos tiremos semanas y semanas reformando el piso, gastando casi lo que vale media vivienda, y resulta que no es ni de vuestra hija? ¿Y por qué das por hecho que nos vamos a divorciar? ¡Si acabamos de casarnos!
Mamá, te he dicho muchas veces que pongas el piso a mi nombre interviene Lucía en voz baja.
¿Así que sabías todo esto? ¿Sabías que tu madre no habría dejado el piso a tu nombre?
No…, bueno, lo sabía, pero le he insistido para que figurase mi nombre en la propiedad.
Vaya, Lucía, ¡así empezamos nuestra vida juntos, con mentiras!
Han pasado varios días desde aquello y me he vuelto a casa de mis padres. No sé qué hacer. Lucía intenta hablar conmigo, pero necesito aclarar mis ideas. No esperaba una traición así por parte de su familia. Quizá todas las familias se comporten igual, pero esto supera mis límites…
¿Qué debería hacer en una situación así?

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MagistrUm
Un día estaba buscando unos documentos, y al encontrarlos, mi vista se posó sobre los papeles de nuestro piso. Algo en ellos me sorprendió y me enfadó mucho, porque