Vadim reconoció en un mendigo al cirujano que le salvó la vida hace 10 años. Lo que sucedió después te dejará sin palabras…

**Diario de Javier**

Un gris amanecer de invierno envolvía Madrid con un manto de niebla, como si la naturaleza misma contuviera el aliento esperando un milagro. El cielo, cubierto de nubes plomizas, se cernía bajo sobre las calles, y el aire helado crujía bajo los pasos de los transeúntes. Ese día, aparentemente normal, cambiaría para siempre el destino de varias personas.

—Vamos a la iglesia—, sugirió Lucía con una sonrisa cálida, llena de esperanza y gratitud, mientras se volvía hacia mí.

La miré con ternura, sintiendo cómo el corazón se me encogía de amor por ella. Llevábamos nueve años juntos—nueve años de lucha, lágrimas, ilusiones y decepciones. Nueve años soñando con un hijo: con pequeños pies corriendo por la casa, risas infantiles, primeras palabras y manitas que se estiraran hacia nosotros. Pero a pesar de los médicos, los análisis, los tratamientos y hasta el apoyo psicológico, ese sueño seguía siendo inalcanzable.

Lucía sufría en silencio. Cada mes, cuando llegaba otra decepción, se encerraba en el baño y lloraba en voz baja, apretando entre sus manos un sonajero comprado con esperanza. *¿Qué clase de mujer soy si no puedo dar vida?*, susurraba frente al espejo. *¿Para qué estoy en este mundo si no puedo traer un hijo a él?*

Yo le hablaba de adopción, de los niños que necesitaban amor en los orfanatos. Pero ella siempre respondía lo mismo: *No es lo mismo. No es nuestra sangre. Quiero sentir cómo crece dentro de mí, cómo late su corazón junto al mío*. La entendía, no la juzgaba, solo la abrazaba más fuerte, intentando aliviar su dolor.

Un día, Lucía leyó sobre un milagro—una mujer que, tras rezar en una iglesia, había quedado embarazada. Por primera vez en años, vio un ra

Rate article
MagistrUm
Vadim reconoció en un mendigo al cirujano que le salvó la vida hace 10 años. Lo que sucedió después te dejará sin palabras…