Tía, tienes que escuchar lo que pasó en Segovia el otro día, porque parece sacado de una película. Resulta que cayó un rayo brutal justo encima de un establo donde estaban los catorce caballos de pura raza castellana de la familia Martín. Imagina el susto. En ese momento, Macarenasí, ese nombre tan de aquíestaba en casa y, al notar el estruendo y salir a ver qué pasaba, no lo dudó un segundo. Salió corriendo como alma que lleva el diablo, y empezó a dar golpes en la puerta del establo, desesperada por alertar a los caballos.
Su madre, Teresa Martín, no paraba de decir: No sé qué habría sido de nosotros si no llega a ser por Macarena. Y es que la chica, cada vez que hay un follón, se mete de cabeza para ayudar; no es la primera vez que entra en un edificio cuando está todo en llamas. ¡Tiene más valor que el Guerra!
Para más inri, justo esa misma tarde, hubo un temblor bastante gordo, y todo el mundo en Segovia lo notó: las ventanas vibrando, los muebles moviéndose pero, por suerte, no pasó nada grave y nadie salió herido.
Según la portavoz de Protección Civil de Castilla y León, Laura Jiménez, hacía años que no se recordaba un terremoto así por la zona. Imagínate la tensión.
El caso es que, gracias a la sangre fría de Macarena, consiguieron sacar a los caballos empujándolos, antes de que el fuego lo devorara todo. Así, por lo menos, salvaron la vida de los animales y el establo no quedó hecho polvo del todo. Desde luego, es para quitarse el sombrero con ella.






