¡Un año entero dando dinero a mi hijo para pagar su hipoteca! ¡No pienso dar ni un euro más!

Un año entero dando dinero a los hijos para pagar una hipoteca. ¡No pienso dar ni un euro más!

Mi mujer y yo tenemos un solo hijo, ya adulto. Él ya ha formado su propia familia y nosotros, fíjate, ya somos abuelos.

Crecí en la España de los últimos años del franquismo, y me casé ya con treinta años. Por aquel entonces, se consideraba que una mujer de esa edad era casi una solterona. No tener hijos era visto igual que estar maldito. Así que, como era de esperar, todo el mundo me preguntaba cuándo llegarían los niños.

Pues bien, mi esposa y yo tuvimos un hijo y decidimos que con uno era suficiente. Ambos somos personas formadas y sabíamos que criar a un hijo en condiciones cuesta mucho dinero; y mientras más hijos, más gastos por todos los lados.

No lo decidimos a la ligera: con un hijo pudimos darle una buena educación, criarlo tranquilo y asegurarnos de que nuestra vida marchaba bien.

Pero mi hijo ve las cosas de otra forma. Nada más casarse con Lucía, su mujer, ella se quedó embarazada y pronto llegó nuestro primer nieto. Ellos no tenían piso propio, así que pidieron una hipoteca. Entre unas cosas y otras, mes tras mes, lograban salir adelante. Al poco tiempo nos enteramos de que Lucía estaba embarazada otra vez. Por supuesto, les pregunté cómo pensaban mantener a dos críos y pagar la hipoteca. Se enfadaron mucho y me dijeron que ya encontrarían la manera. Les respondí que, si podían arreglárselas, genial.

Durante bastante tiempo lo consiguieron. Pero, de repente, Lucía no pudo seguir trabajando y mi hijo, Javier, perdió su empleo. ¿Qué podían hacer? Decidieron mudarse a nuestro piso, el que normalmente alquilamos. Mi mujer dijo que había que echar una mano y que les ayudaríamos a abonar la hipoteca. Así que pasamos un año entero pagando letras y más letras por ellos. Yo creía que estábamos haciendo bien sosteniéndolos, creyendo que ayudar a los hijos era nuestra obligación. Pero no fue así.

Hace poco me enteré de que la hipoteca seguía pendiente, ¡con seis meses de retraso en los pagos! ¿Dónde ha ido el dinero? Mi mujer está desbordada, que ya no puede más. Yo estoy tan sorprendido que ni sé qué hacer ni qué decir. Pensábamos que les ayudábamos, pero resulta que se han conformado viviendo a costa nuestra, sin preocuparse demasiado.

Al final, uno aprende que por mucho que quieras a los hijos, si no pones límites nunca serán del todo responsables. A veces, ayudar demasiado solo consigue que no aprendan a valerse por sí mismos.

Rate article
MagistrUm
¡Un año entero dando dinero a mi hijo para pagar su hipoteca! ¡No pienso dar ni un euro más!