Tras el divorcio, el padre provoca la indignación de su hija

Yo y mi hija vivimos solo de la pensión alimenticia que su padre biológico nos pasa. Toda esta situación es culpa de mi exmarido, porque hace lo imposible para que no encuentre trabajo. Si logro encontrar algo, a los pocos días me despiden sin darme explicación; no necesito que me lo digan, sé perfectamente por qué ocurre.

Todos mis problemas empezaron cuando solicité el divorcio. Era imposible convivir con ese hombre ni un solo día más en mi vida. Intenté marcharme de la manera más pacífica, sin discusiones ni escenas, pero fue inútil. Mi exmarido se opuso con uñas y dientes al divorcio.

Tras separarme, me llevé a mi hija a Madrid, a casa de mis padres. Mientras mi madre cuidaba de su nieta, yo me dedicaba a buscar trabajo. No tenía ningún tipo de experiencia, ya que antes solo había trabajado en una pequeña tienda de barrio como dependienta. No sabía hacer nada más. Y mi exmarido, que era gerente en una importante cadena de supermercados de España, utilizó todos sus contactos para cerrarme puertas allá donde intentaba entrar.

No conseguía empleo en ninguno de los comercios de nuestro barrio, y cuando por fin alguien me daba una oportunidad, al poco tiempo aparecían excusas ridículas para despedirme.

Él siempre lo negaba, se encogía de hombros y lanzaba una sonrisa irónica, diciendo que todo se debía a que yo era una inútil y mal preparada. La pensión que pasa para nuestra hija es miserable, aunque el sueldo que él cobra es más que generoso. Entre la pensión de mi madre y la manutención casi no llegamos para pagar la luz, el agua, la comida y las cosas básicas que mi hija necesita.

Cada vez que viene a ver a la niña se encarga de humillarme. Le cuenta que su madre tonta decidió dejar a su padre y ahora vive en la miseria, sin juguetes bonitos ni comida como la gente. Él, en cambio, dice que sufre por su hija y le da un fajo de euros antes de marcharse. Al principio no le di tanta importancia, pero mi hija sigue siendo una niña y no puede comprender por qué su papá tiene dinero y su mamá no. Últimamente ha empezado a pedirme que quiere irse a vivir con él: Papá es muy bueno, me compra de todo, y tú eres mala y ruin. ¡Quiero irme con papá!.

No sé cuánto tiempo podré soportar esto, los nervios los tengo ya destrozados. Mi madre me apoya todo lo que puede y siempre dice que lograremos salir adelante, pero yo no tengo esa fe. Mi exmarido sabe bien dónde hacerme daño y no para de ahogarme, psicológicamente. No soy capaz ni de imaginar cómo será mi vida a partir de ahora.

Rate article
MagistrUm
Tras el divorcio, el padre provoca la indignación de su hija