Te cuento por qué no quiero dejar a mis hijas con sus abuelas: tengo 31 años, soy madre a tiempo completo de dos niñas de 3 y 1 año, y aunque respeto a mi madre y a mi suegra, después de varias experiencias me resulta imposible confiarles a mis hijas durante varios días.

Os cuento por qué no quiero dejar a mis hijas con sus abuelas.

Tengo 31 años y crío a dos hijas, una de tres años y otra de uno. No trabajo fuera de casa, soy madre a tiempo completo. Ha sido una decisión totalmente consciente, que conste.
Cuando nació mi primera hija, por pura ingenuidad, pensé que las abuelas ayudarían al principio. Nada más lejos de la realidad: resultó que eran más bien un obstáculo que una ayuda, y tuve que apañármelas sola con todo el espectáculo.

Permitidme que os dé algunos detalles:
Después del parto de mi hija mayor y, sobre todo, al salir del hospital, me sentía tan desbordada que no entendía ni de qué lado debía coger al bebé. Ahora, con dos niñas a mis espaldas, parece de risa, pero hace tres años aquello era el fin del mundo en casa.
Por supuesto, resulta que en la cabeza no trae una manual de instrucciones de cuidado infantil, ni aunque rebusques bien.

No sé muy bien por qué, me daba por sentado que la experiencia de la generación anterior les haría expertas en cambiar pañales, bañar, cortar uñas o alimentar a una niña. Al final descubrí rapidito que ni sobre cómo bañar a la cría se ponían de acuerdo.

Eso sí, a base de prueba y error, aprendí a cambiar pañales como si hubiera nacido para ello.
Les tengo mucho respeto y agradecimiento, de verdad, tanto a mi madre como a mi suegra. Pero a veces no puedo evitar sonreírme con sus teorías. Os pongo unos ejemplos:

Abuela 1 (mi suegra, la señora Carmen):

Hay que rezarle al agua antes de dársela a la niña, solo esa agua es buena.
Medio año después, compré un filtro de agua y asunto resuelto.
Hay que usar jabón de aceite, que para el bebé y para las rozaduras va fenomenal.
Crías regular a las niñas, por eso se ponen malas (el porqué sigue siendo misterio nacional).
Si no para de llorar, tienes que llevarla a una curandera del pueblo, seguro que la apaña.

Abuela 2 (mi madre, la señora Mercedes):

Si llora, ya se le pasará, no te preocupes. Si tiene fiebre, un poco de paracetamol y a correr.
Les estás comprando demasiados juguetes a las niñas, así van a salir unas caprichosas.
Yo, si eso, los sábados a la una te echo una mano, pero a las cuatro me voy al cine, como cada fin de semana.
Dulces y salados se les pueden dar a los bebés a partir de los seis meses, mujer, un trocito no les hará daño. Si quieren probar, que prueben.
Quiero mucho a mi madre, pero ahora empiezo a tener serias dudas de cómo diablos me crió.

Entre que comíamos pasta día sí, día también en casa de mi abuela Dolores y que en casa siempre tirábamos de lo más grasiento de la cocina, ahora voy entendiendo de dónde me vienen los disgustos con el páncreas y el hígado. De niña, ni un jarabe para la tos; total, acabo con tos ferina y tan contentos. Eso sí, todos muy tranquilos.

Total, que a las abuelas les tengo mucho cariño, pero ni loca les dejaría a las niñas unos días enteros. Con vigilancia, vale. No es paranoia, solo un poco de miedo que al final las conozco y prefiero no tentar a la suerte.

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MagistrUm
Te cuento por qué no quiero dejar a mis hijas con sus abuelas: tengo 31 años, soy madre a tiempo completo de dos niñas de 3 y 1 año, y aunque respeto a mi madre y a mi suegra, después de varias experiencias me resulta imposible confiarles a mis hijas durante varios días.