Samantha rechazó al chico y luego lo invitó a su boda. Así respondió Adam ante esta decisión trascendental

Isabel y yo nos hicimos amigas en el primer día de clase, y luego se nos unió Daniel al final del curso. Desde el principio, me quedó clarísimo que Daniel tenía sentimientos por Isabel. Ni corto ni perezoso, le propuso matrimonio en Nochevieja, mientras todos brindaban con cava y pedían deseos de año nuevo. Isabel le rechazó amablemente, alegando que estaba demasiado centrada en los estudios y que no estaba preparada para una relación.

Daniel no se dio por vencido y siguió siendo un amigo fiel hasta el segundo semestre, cuando lo intentó de nuevo. Isabel volvió a decirle que mejor eran amigos y, después, en confianza, me confesó que le gustaban los chicos atléticos y con una cartera bien abultada vamos, que prefería chicos con físico y dinero, como diría mi abuela.

A pesar de todo, yo sabía que Daniel era un chico estupendo, amable y honesto, aunque no tuviera muchos euros en el banco. La cosa es que, tiempo después, Isabel se casó con un hombre que cumplía sus requisitos y nos invitó a su boda, que fue una fiesta en Salamanca, llena de jamón y alegría. Por desgracia, no pude asistir porque estaba enferma; Daniel también rechazó la invitación, sintiéndose más dolido que el gato de la vecina cuando no le dan comida.

Aquel día, Daniel buscó consuelo en mí y me contó lo triste que estaba porque la mujer que amaba iba a casarse con otro. Después de la boda de Isabel, empecé a pasar más tiempo con Daniel y nuestra amistad se volvió más profunda. Fue justo cuando mi abuela se puso mala y mi madre tuvo que cuidarla. Daniel me confesó lo mucho que me había echado de menos en ese tiempo y, claro, la amistad se transformó en algo más bonito.

Un año después, nos casamos y comenzamos a construir nuestra vida juntos, como buenos castellanos. Pero la felicidad no dura para siempre; justo cuando pensábamos que nada podía estropearlo, apareció Isabel. Había tenido mellizos tres años después de su boda y, para colmo, se había quedado viuda porque su marido, el alcalde del pueblo, había fallecido. Isabel nos preguntó si podía quedarse en casa hasta que encontrara un nuevo sitio donde vivir. Y claro, allí estábamos nosotros, intentando no hacer dramas y preguntándonos si nuestra casa iba a convertirse en el nuevo Ayuntamiento.

Rate article
MagistrUm
Samantha rechazó al chico y luego lo invitó a su boda. Así respondió Adam ante esta decisión trascendental