¿Sabías que cuando una ardilla encuentra a una ardilla huérfana, le da comida y se asegura de que no tenga ni madre ni padre?

Querido diario,

Hoy he observado en el pinar de la Sierra de Guadarrama una escena que me ha conmovido el corazón. Una ardilla hembra, a quien he llamado María, encontró a una cría sola, sin madre ni padre. Tras tres días de cuidadosa observación y de asegurarse de que la pequeña no tenía familia, María decidió adoptarla como si fuera una de sus propias crías. La alimentó, la acurrucó y la presentó a sus hijos, Lucía y Sofía, que la recibieron con el mismo entusiasmo con el que reciben cualquier nueva integrante del clan.

María tiene una costumbre entrañable: cuando su compañero, el valiente Alberto, regresa del bosque cargado de bellotas y almendras, lo recibe con dulces besos y un cariñoso acicalamiento, como si quisiera aliviar su cansancio tras la ardua tarea de buscar alimento para la familia. Alberto, a su vez, no escatima en muestras de afecto; le regala a María las rosas más frescas que encuentra en el jardín del castillo de la aldea y le entrega las mayores avellanas y nueces como si fueran tesoros.

Esta pareja de ardillas forma un núcleo familiar ejemplar, pues de su labor depende, sin que lo sepan, el futuro de la humanidad. Aproximadamente la mitad de las semillas que esconden terminan germinando y convirtiéndose en nuevos arbustos y árboles que, con el tiempo, darán sombra a nuestras plazas y caminos. Me gustaría que aprendamos de su sabiduría animal.

**Datos curiosos que he anotado**
– **Cuidado de huérfanos**: los investigadores de la Universidad de Salamanca han documentado que las ardillas hembras adoptan crías huérfanas y las crían como propias, algo poco frecuente entre los mamíferos.
– **Fundadoras de bosques**: cerca del 50 % de las bellotas y avellanas que las ardillas entierran nunca son recuperadas; esos tesoros se convierten, sin querer, en nuevos bosques.
– **Memoria prodigiosa**: una ardilla puede recordar miles de lugares donde ha escondido provisiones, usando puntos de referencia como troncos torcidos o piedras singulares.
– **Regalos de amor**: los machos suelen traer a sus parejas las mayores nueces y los frutos más jugosos como muestra de su devoción.
– **Cortesía social**: al encontrarse, se saludan con suaves lamidos y roces de hocicos, gesto que refuerza la confianza y el vínculo del grupo.
– **Equilibrio ecológico**: sin las ardillas, la diversidad de los bosques peninsulares sería mucho menor; ellas dispersan semillas de decenas de especies arbóreas, manteniendo el equilibrio de la naturaleza.

La lección que me dejo hoy es clara: la generosidad, el cuidado de los más débiles y la capacidad de pensar en el mañana son el cimiento de familias fuertes y de una sociedad más solidaria. Si tan solo pudiéramos imitar la modestia y el empeño de María y Alberto, quizá nuestro mundo sería un lugar más justo y floreciente.

Hasta mañana, querido cuaderno.

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MagistrUm
¿Sabías que cuando una ardilla encuentra a una ardilla huérfana, le da comida y se asegura de que no tenga ni madre ni padre?