Renata lleva saliendo con Francisco desde hace cinco años y todos a su alrededor piensan que ya ha llegado la hora de dar el siguiente paso. Sin embargo, a pesar de que Francisco le pidió matrimonio hace seis meses, Renata duda en casarse. Al principio, él fue paciente, pero ahora comienza a notar la indecisión de Renata. Los padres de ella no dejan de decirle que, a sus 25 años, ya debería estar casada.
La realidad es que Renata no siente realmente que Francisco sea el hombre adecuado para ella. Aunque tienen una relación tranquila y cordial, no puede quitarse de encima esa sensación de que algo no encaja. Recientemente, Renata ha empezado a sentir una atracción fuerte por su compañero de trabajo. Sin embargo, Víctor ya tiene pareja y ni siquiera piensa en casarse. Esta incertidumbre compartida los une aún más, y Renata se pregunta si quizás es a él a quien realmente busca.
A pesar de la presión cada vez mayor por parte de Francisco, Renata no logra comprometerse a casarse con él. Finalmente, Francisco le ha puesto un plazo: se casarán este invierno o en otoño. Renata, sin estar segura, ha aceptado casarse en invierno, pero la angustia por su decisión le ha llevado a dejar a Francisco para buscar refugio en casa de sus padres.
Mientras tanto, un compañero suyo se acaba de casar con su novia, y el interés de Renata por él se ha desvanecido. Ahora se encuentra en un limbo, esperando todavía al amor de su vida. No sabe si realmente sabe valorar una buena relación o si simplemente su instinto le dice que Francisco no es el indicado. Renata sigue buscando, con la esperanza de encontrar a la persona con la que está destinada a estar, aunque no está segura de que esa persona exista para ella.
¿Qué le aconsejarías a Renata? ¿Qué debería hacer ella y cuál es lo correcto en esta situación?





