Todas mis amigas tienen madres que cuidan de sus nietos con facilidad. Pero para mi madre, encargarse de su nieta parece ser una tarea imposible. Siempre me repite lo mismo: es tu hija, yo ya crié a la mía. Mi hija se llama Carlota, tiene cinco años y va al colegio infantil. Hace dos años, después de mi baja por maternidad, tuve que reincorporarme al trabajo; soy maestra de primaria y, lamentablemente, no puedo pedir días libres con frecuencia. En esas ocasiones, sería de gran ayuda tener a mi madre cerca.
Dispongo de mucho tiempo libre, sobre todo en invierno, porque no tengo casa en el pueblo. Mi madre está en casa todos los días, prácticamente sin hacer nada más que ver programas en la televisión o hablar por teléfono con sus amigas. No tiene más ocupaciones. La semana pasada llevé a Carlota al oftalmólogo y nos dijeron que tiene problemas de visión. Llamé a mi madre para decirle que teníamos que llevar a Carlota a la clínica durante diez días. La recogemos del colegio infantil sobre la una y hay que llevarla por la mañana. Todo está cerca: el colegio, la clínica y la casa de mi madre.
Carlota es una niña bien educada, y mi madre lo sabe. No hace berrinches, no da gritos, no ensucia nada y come lo que le pongas. A pesar de todo esto, mi madre parece tener una resistencia inexplicable hacia ella. El otro día necesité la ayuda de mi madre porque tanto mi marido como yo teníamos que ir a trabajar.
Sería fantástico si mi madre pudiera venir a echarnos una mano unos días, pero no está dispuesta. Por suerte, tenemos familia cerca que nos apoya en momentos así. Mi abuela vive al lado y últimamente tampoco está ocupada, así que sería razonable que ella cuidase de Carlota mientras nosotros estamos en el trabajo. No nos costaría nada, ya que vive al lado y nos evitaría a mi marido y a mí mucho estrés.
Desde que mi madre se jubiló, yo la ayudo económicamente. Siempre le doy dinero y pago el piso íntegramente, dos veces al mes. Cuando vamos al supermercado, solemos llevarla con nosotros y paga todo lo suyo. En todas las fiestas le compro regalos bonitos y costosos. Y, sin embargo, para mi madre todo esto es lo normal, lo da por hecho. Da por sentado que, por ser su hija, tengo la obligación de llevarle comida y pagarle el alquiler. Pero yo no lo entiendo. Se supone que mi hija es mi problema, no algo de lo que quiera desentenderme.
Parece ser que las abuelas no tienen la obligación de ayudar a sus hijos, aunque muchas veces lo hacen. ¿Os parece justo? A mí me duele mucho me esfuerzo tanto por mi madre y siento que ni siquiera lo valora.






