Tengo 38 años y desde hace dos años vivo con un hombre que es cinco años mayor que yo. Ricardo estuvo casado anteriormente, tiene dos hijos y una exmujer desempleada que le pide dinero o ayuda con algo prácticamente cada noche.
Yo nunca me he casado, ni tengo hijos. Quizá alguien pensará que no sé lo que es una familia o lo que significa tener hijos. Pero sí lo sé y lo entiendo perfectamente; también sé que no es normal estar viviendo con una mujer y seguir actuando como si siguieras casado con la otra, yendo a verla constantemente.
La exmujer de Ricardo parece que quiere recuperarle. Le llama todos los días diciendo que ha ocurrido cualquier cosa. Ricardo va a verles nada más salir de trabajar y no regresa hasta tarde. Ni siquiera podemos celebrar la Nochebuena en paz, los dos solos. Siempre vuelve a sonar el teléfono y, de nuevo, surge algún problema. ¿Pero por qué tiene que irse Ricardo?
Él tiene una familia numerosa, muchos amigos, todos viven cerca, en pleno centro de Valladolid. La respuesta es clara: su exmujer quiere volver con él. Estoy cansada de esta situación. Pero, ¿qué puedo hacer? ¿Debería romper con él? Hablar con él no sirve de nada
Al final, he comprendido que la felicidad no depende de los demás ni de sus decisiones. A veces, aunque queramos que las cosas cambien, solo podemos cambiar nuestra actitud ante ellas. La vida enseña que la dignidad y el respeto propio son esenciales, y que nadie debería acostumbrarse a estar en un sitio donde no se siente realmente querido ni valorado.





