¡Mis padres jamás habrían podido imaginar que la relación de mi hermano con Rebeca causaría semejante desastre en nuestra familia!

Mira, te cuento lo que ha pasado últimamente en casa, porque aún no termino de digerirlo. Resulta que el mes pasado mi hermano cumplió dieciocho, ¿y sabes con qué salió? Con que quería casarse con su novia, Lucía. Nosotros nos quedamos a cuadros, pero, sobre todo, mis padres, que no han sido nunca muy fan de ella. Desde siempre les ha molestado que Lucía nunca tenía buenos modales y que pasaba olímpicamente de los estudios. Ella está en la universidad, pero casi no pisa las clases, y eso a mi madre en especial le pone de los nervios. Siempre han pensado que era una mala influencia para mi hermano, que lo estaba alejando de los estudios y tal.

Además, Lucía nunca ha sido muy dada a vestirse como esperaba mi familia y a veces llegaba a casa hecha un cuadro, según ellos, lo cual solo alimentaba la tirria de mis padres. Pero ojo, que su propia familia tampoco está muy por la labor de que estén juntos, ni siquiera la quieren ver mucho por casa. Aunque llevan ya dos años juntos, Lucía todavía no ha demostrado nada que cambie la opinión de mis padres sobre ella.

Total, que mi hermano, en vez de calmarse, se ha emperrado en seguir adelante con su historia de amor y no piensa ceder ni un milímetro por lo que digan mis padres. Yo la verdad que me mantengo al margen porque tampoco quiero líos, pero me da miedo que esto acabe por romper la familia. Él sigue viviendo con nosotros, y Lucía vive con su madre, su padrastro y su hermana pequeña. Como no pueden permitirse mudarse juntos a otro sitio, mi hermano le propuso que se viniera a vivir con nosotros, a su habitación.

Ahí la cosa explotó: mi padre soltó unos comentarios de lo más duros, diciendo que cómo pensaban vivir en una habitación medio vacía y que mi hermano tendría que pagarse todo él solo si quería seguir con su idea. Al día siguiente, mi hermano cogió un par de cosas en una mochila y se largó cabreado, exigiendo incluso su parte de la casa. Ellos estuvieron de casa en casa de amigos durante semanas, hasta que un día volvieron juntos, súper decididos a estar el uno con el otro pasara lo que pasara.

Lo más fuerte fue cuando mi hermano dijo delante de todos que pensaba vender su parte del piso para poder estar con Lucía y que, si no lo aceptaban, se acabó la historia. Aquella tarde acabó en una discusión brutal y mi hermano se marchó otra vez dando un portazo. Por cierto, creo que la madre de Lucía metió algo de baza porque trabaja con temas legales y seguro que les asesoró sobre todo esto.

Yo intenté mediar, pero ni mis padres ni mi hermano quisieron saber nada, me mandaron literalmente a freír espárragos. Total, que estamos todos a la greña, cada uno por su lado, y es un agobio. Espero que, con tiempo y un poco de paciencia, volvamos a encontrar el equilibrio y se recupere el ambiente de siempre en la familia.

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MagistrUm
¡Mis padres jamás habrían podido imaginar que la relación de mi hermano con Rebeca causaría semejante desastre en nuestra familia!