Mi madre me obligó a deshacerme de mi hijo y ahora nunca podré tener hijos.

Oye, amiga, tengo que contarte algo que llevo guardado desde hace años y que aún me pesa mucho. Tenía dieciséis cuando quedé embarazada de Rómulo, el chico con el que salía desde hacía un año. Él era compañero de clase, y aunque nos quería mucho, el miedo nos paralizó y no le dijimos nada a nuestras familias. Cuando los padres de ambos se enteraron, se enfadaron como nunca.

En mi familia siempre fuimos el ejemplo: yo era la hija única, sacaba buenas notas y mis padres soñaban con que fuera a la universidad, terminara la carrera y consiguiera un buen trabajo. Lo mismo esperaba de Rómulo. Un hijo se cruzaba en medio de esos planes, así que… mi madre, Carmen, me obligó a abortar. Aún estaba dentro del plazo legal, así que lo hicieron y, por suerte, todo salió bien.

Después volvimos a la rutina. Seguimos viéndonos, terminamos el instituto, empezamos la universidad y, un año después, nos casamos. Mis padres ya no se metían en nuestras decisiones. Fue entonces cuando descubrí que volvía a estar embarazada y, por fin, éramos los tres muy felices.

Pero en la sexta semana todo se vino abajo. Empecé a sangrar y el bebé nació muy pequeño, apenas una libra y media. Tres horas después de su nacimiento, el pequeño murió. Los médicos no pudieron detener la hemorragia y, para salvarme, me extirparon el útero. Ahora nunca podré volver a ser madre. Cuando mi madre vino al hospital, me dijo que se arrepentía de haberme obligado a abortar años atrás, pero esas palabras no alivian nada.

No se puede retroceder el tiempo ni arreglar los errores del pasado. Ya no podré tener hijos y no sé si Rómulo y yo lograremos mantener nuestro matrimonio y ser felices sin esa pieza que tanto deseábamos. Los niños son el núcleo de una familia, y ahora me pregunto cómo seguir adelante.

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MagistrUm
Mi madre me obligó a deshacerme de mi hijo y ahora nunca podré tener hijos.