Oye, qué susto me llevé con mi gata el otro día. Resulta que pasó toda la mañana sin salir de la cocina, encima de la placa de gas, maullando sin parar. Al final entendí por qué se comportaba así y casi me da un infarto.
Esa mañana, Luna —que así se llama mi gata— estaba rarísima. Normalmente es una dormilona, se pasa las mañanas roncando en el sofá, pero ese día estaba como alterada desde que amaneció.
No se movió de la cocina en todo el día. Cada vez que entraba, la encontraba encima de los fogones, maullando fuerte o incluso bufando hacia la pared, como si viera algo que yo no.
La cogí en brazos varias veces y la saqué de allí, pensando que solo quería llamar la atención. Pero en cuanto me despistaba, ¡zas!, otra vez en la placa, mirándome con esos ojos como platos, como intentando avisarme de algo.
Al principio creí que tendría hambre. Le puse su pienso favorito y hasta le di unas golosinas, pero ni las olió. Y eso que es una glotona, jamás dice que no a un premio.
Por la tarde, empecé a encontrarme fatal: me dolía la cabeza, estaba mareada y con náuseas. Pensé que sería el cansancio o la tensión, pero Luna seguía peor, corriendo de un lado a otro, subiéndose a la placa otra vez y maullando tan fuerte que casi me volvía loca.
Hasta que al fin caí en la cuenta… y me quedé blanca del susto.
Por la noche, vino mi vecino Pepe a pedirme un destornillador y, nada más entrar en la cocina, frunció el ceño y dijo: “Aquí huele a gas, y bastante fuerte”.
Llamamos a los bomberos al momento. Resulta que había una fuga de monóxido de carbono por una tubería rota detrás de la placa. El gas se estaba acumulando poco a poco, y lo que yo creía que era agotamiento… ¡era intoxicación!
Aún me acuerdo y se me pone la piel de gallina. Luna lo sabía desde el principio. Sus maullidos, sus bufidos, su insistencia en quedarse en la cocina… todo era para avisarme.
Fuimos al hospital enseguida, nos hicieron pruebas y, por suerte, no pasó a mayores. Pero ahora, cada vez que Luna hace algo raro, lo primero que hago es prestarle atención.
Ese día, me salvó la vida.