“¡Me voy de vacaciones, no pienso hacer de canguro de nadie!” Mi suegra me dejó tirada, pero yo le di su merecido.

¡Me voy de vacaciones, y no pienso cuidar de nadie! Mi suegra me dejó tirada, pero se lo devolví.

En cada familia hay secretos, disputas o pequeñas tragedias. Algunas se pelean por herencias, otras lidian con el alcohol o infidelidades, y en otras simplemente no comparten valores ni aficiones. En la nuestra no hay grandes dramas, pero Si no fuera por mi suegra, todo sería perfecto. Durante años intenté entenderme con ella, pero ha sido imposible.

Sé muy bien que el lazo entre padres e hijos puede ser inmenso. Pero un hijo mimado de treinta y siete años ya es excesivo. Mi marido y su madre guardan misterios constantes, susurran y nunca me cuentan todo lo que traman. Además, siento que mi suegra jamás ha aceptado del todo a nuestro hijo, su propio nieto.

Esto es lo que sucedió hace poco en nuestra familia. Cada verano, nuestro hijo pasa casi todas las vacaciones en la casa de campo de mis padres, pero mi suegra nunca ha querido quedarse con él ni una o dos semanas.

Este año, por culpa del confinamiento y todo el lío con el virus, mi madre que es médica no pudo pedir vacaciones. Mi padre tampoco apoyó: por motivos de salud, no puede cuidar solo de su nieto. Yo, con el trabajo, tampoco podía ausentarme. Por eso, quedamos con mi suegra un mes antes para que ella se hiciese cargo.

Una semana antes del verano, me llamó y soltó:
Me han regalado un viaje, así que busca tú otra solución para el niño.

Ni contesté, colgué de pura rabia. Me quedé de piedra, sin salida. A mi suegra, sus súper vacaciones le importaron más que su propio nieto. Más tarde descubrí por casualidad que el viaje no se lo habían regalado: se lo compró ella de propio, sabiendo que contábamos con su ayuda para cuidar al niño.

Encima, tuvo la desfachatez de pedir a mi marido que mientras ella no estuviera, regara su huerto y atendiera el invernadero. Como mi marido siempre está ocupado por el trabajo, esa responsabilidad recayó de inmediato sobre mí. Solo que, esta vez, yo ya estaba hasta el cuello y le solté:
Me dejaste tirada y me mentiste. No cuentes conmigo, si tanto quieres descansar, descansa tranquila. Si tus tomates se secan, no será cosa mía.

Por supuesto, mi suegra se enfadó mucho, pero no pospuso sus vacaciones. Ahora ando como loca, buscando un campamento de verano por toda Castilla para mi hijo, porque necesito dejarle en algún lado.

¿Me habré pasado?

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MagistrUm
“¡Me voy de vacaciones, no pienso hacer de canguro de nadie!” Mi suegra me dejó tirada, pero yo le di su merecido.