Recuerdo cómo Eugenia, mi propia nuera, empezó a mostrar un comportamiento distante con su segunda madre sólo después de casarse. El motivo fue que la suegra no contribuyó económicamente a la boda. La única consuelo era que no tendrían que vivir juntas, pues los padres de Eugenia les habían regalado generosamente a los recién casados un piso de tres habitaciones en el mismo Madrid. En cambio, la madre de Fernando apenas les obsequió una vajilla de lo más corriente. Para colmo, ni siquiera se presentó a la ceremonia de pintura de la casa, alegando estar enferma. Eugenia, en el fondo, suspiró aliviada por su ausencia.
La vida en común transcurrió tranquila hasta que Adela, la madre de Fernando, cayó enferma y ya no pudo vivir sola en su pueblo. Aunque Eugenia no deseaba realmente que su suegra se trasladara a su piso, no había otra opción. Adela intentaba ayudar en las tareas del hogar, pero este afán no hacía sino exasperar más a Eugenia, que desaprobaba todo lo que la suegra hacía. Se notaba que Adela no se sentía cómoda en la casa. Cuando mejoró un poco, decidió regresar a su casita del pueblo. Eugenia pensó que por fin todo volvería a la normalidad, pero entonces la desgracia golpeó. Fernando enfermó gravemente y, desgraciadamente, no hubo modo de salvarle.
Durante esa época, Eugenia sufrió mucho. Poco después supo que estaba embarazada. Y en esos días tan difíciles, Adela, la madre de Fernando, fue quien le ofreció el mayor apoyo. Perder a su único hijo fue un dolor indescriptible para ella, aun así no dejó de acompañar y ayudar a Eugenia en todo lo posible. La consolaba y le recordaba que la vida debía seguir adelante, que nunca debía perder la esperanza. Eugenia se sentía confusa y desamparada ante la idea de criar sola a su hija. No obstante, gracias al apoyo constante de su suegra, la vida no se presentaba tan sombría y sin salida. Poco a poco la situación fue mejorando y, al cabo de un año, nació una preciosa niña.
Un año más tarde, Eugenia conoció a un hombre extraordinario. Sin embargo, jamás se olvidó de su suegra y solía visitarla con frecuencia en compañía de su hija.






