¿Sabías que, cuando una ardilla descubre a una cría abandonada, le brinda comida y se asegura de que no tenga ni madre ni padre? Tras tres días de observación y de confirmar que la pequeña está sola, la cuidadora la alimenta, la protege y la presenta a sus propios hijos como si fuera una más de la camada.
La hembra ardilla, llamada Marta, tiene la costumbre de recibir a su pareja, Pedro, cuando vuelve del bosque con provisiones. Lo saluda con besos y mimos para aliviar el cansancio de haber traído alimento para ella y sus crías. Pedro, por su parte, expresa su amor entregándole las más hermosas rosas de jardín y las mayores nueces y almendras que ha encontrado.
Marta y Pedro forman una familia ejemplar, pues de su labor depende el futuro del bosque castellano: la mitad de las semillas que almacenan terminan convirtiéndose en nuevos arbustos y robles en la sierra de Guadarrama. Sería maravilloso que la humanidad aprendiese esta sabiduría animal.
Datos curiosos sobre las ardillas y su «sabiduría familiar»:
– Cuidado de huérfanos. Los investigadores han observado en múltiples ocasiones que las ardillas hembras adoptan crías huérfanas y las crían como propias, una conducta poco común entre los mamíferos.
– Fundadores de bosques. Aproximadamente la mitad de los frutos y semillas que las ardillas esconden nunca son recuperados; esos tesoros caen al suelo y germinan, creando nuevos árboles y arbustos, como si plantaran bosques con sus propias manos.
– Gran inteligencia. Las ardillas pueden recordar miles de lugares donde han enterrado sus reservas, usando la memoria espacial y puntos de referencia.
– Comunicación de amor. Los machos suelen llevar a las hembras las nueces más grandes y los frutos más jugosos, un verdadero “regalo de amor”.
– Cuidado social. Las ardillas se saludan olfateándose, rozándose suavemente el hocico y lamiéndose el pelaje, gestos que demuestran afecto y confianza.
– Papel en el equilibrio ecológico. Sin las ardillas, los ecosistemas forestales serían menos variados; ellas dispersan semillas de decenas de especies de árboles, manteniendo la armonía de la naturaleza.
La lección para la gente es clara: atención a los más débiles, generosidad al compartir y la capacidad de planificar a largo plazo construyen familias más fuertes y una sociedad más sólida.






