Ganas un montón de dinero, ¿verdad? La hermana de mi mujer pidió un préstamo y se fue a la playa.

Este verano y la querida hermana pequeña de mi esposa ha venido a visitarnos a nuestro piso en Madrid. Siempre la llamo la niña mimada porque, cada vez que hay una comida familiar, padre, madre y todos los demás solo hablan de ella: sacaba sobresalientes en el instituto, se graduó en la universidad y consiguió un buen puesto de trabajo rápido. Vamos, que representa a la perfección la hija ideal.

En cambio, la mayor mi mujer ni acabó sus estudios y se casó conmigo. Pero a nadie le importó porque yo tenía cierto éxito con mi propio negocio. Disponía de un piso, coche y un buen ingreso mensual. Lamentablemente, incluso así, la pequeña seguía siendo la joya de la familia.

Total, que hace unas semanas, la hermana de mi esposa apareció en casa y me pidió prestado algo de dinero. Quería conseguir una hipoteca para comprarse un piso y andaba justa para la entrada. Para mí no era un problema soltar esa cantidad, así que se lo dejé encantado, y me aseguró casi solemnemente que me lo devolvería cómodamente mes a mes, que trabaja en una institución pública y no habría retraso.

Solo una semana después, me entero de que se ha ido de vacaciones a las playas de Cádiz. Lo cierto es que no entendía nada: ¿cómo podía pagar un viaje quien no tenía ahorros para un piso?

Les contó a todos en la familia que llevaba un año entero ahorrando para ese viaje, aunque lo más curioso era que aún no había tramitado ni la hipoteca. Le pregunté por el tema y me dijo que había cambiado de idea; que mejor esperar.

Al pedirle que me devolviera el dinero del préstamo, me contestó que ya no le quedaba nada, que todo se le había ido en las vacaciones. Ahí comprendí que en realidad nunca tuvo intención de comprar el piso.

Le pedí, educadamente, que me devolviera el dinero cuanto antes, ya que se lo di para su vivienda, no para irse a la playa, pero su respuesta me dejó helado: “Voy a ganar mucho dinero pronto, puedes esperar. Ahora mismo no hay.”

¿Sabéis cómo acaba la historia? Pues como podéis imaginar: fue a decírselo todo a mi suegra, con la versión de que yo le había exigido el dinero antes de tiempo y que así no se trata a la familia. Total, que ella volvió a ser el ángel de siempre y nosotros, los ricos egoístas de la película.

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Ganas un montón de dinero, ¿verdad? La hermana de mi mujer pidió un préstamo y se fue a la playa.