Mira, te lo cuento como se lo compartiría a una amiga de toda la vida: cuando un hombre no quiere cambiar es que no va a hacerlo. Da igual el amor que le des, da igual cuántas oportunidades le des, cuánto espacio, cuánto tiempo Da igual las veces que le expliques lo que necesitas, que le hables desde la calma, que llores bajito en la almohada, o que le entregues todo el cariño del mundo esperando que algún día madure y llegue a estar a tu altura. Si él ha decidido quedarse tal y como está, lo hará. Lo que hace es buscar a una mujer que le permita seguir igual, una mujer que no le cuestione, que no le pida crecer, que no le exija ser maduro emocionalmente, algo para lo que puede que él sea demasiado perezoso o quizás demasiado asustado como para intentarlo.
Eso, cariño, no es amor. Eso es comodidad. Eso es sobrevivir, no vivir. Eso es un tío que busca el camino fácil, porque cuando uno no ha sanado sus heridas, cualquier responsabilidad le suena a peso y una relación de verdad le parece una amenaza.
Así que, mujer, no confundas tus estándares altos con ser demasiado. No pides demasiado cuando buscas honestidad, constancia, respeto, seguridad emocional y una relación donde los dos podáis crecer juntos. Eso es la base, lo mínimo. Un hombre de verdad empieza a trabajar en esto mucho antes de pretender un hueco en tu vida.
Pero si él no está preparado para avanzar, si sigue enganchado a sus costumbres de chaval, si escoge el ego antes que el crecimiento, si huye de las conversaciones difíciles entonces, tu fortaleza le va a asustar. Tu claridad le sonará a crítica. Tus límites, sentirá que son rechazo. Y no es porque tú estés haciendo algo mal es porque él no está acostumbrado a una mujer que se sepa valer por sí misma.
En vez de hacerse mayor, se alejará. En vez de aprender a comunicar, te soltará que eres demasiado intensa o demasiado emocional. En vez de igualar tu entrega, buscará a alguien que le pida menos, que le dé más y que no espere que crezca. Porque así es más fácil, más seguro, más cómodo. Buscará a quien pueda manipular, a quien trague, a quien se quede en silencio.
No dejes que esto te tambalee. No permitas que su decisión te haga dudar de quién eres. Muchas veces no es que tú no hayas sido suficiente para él sino que has sido demasiado para esa versión conformista de sí mismo. Eres un espejo, y él no está listo para mirarse en él. Porque tú no solo le muestras lo que eres, sino también lo que él podría llegar a ser si tuviera el valor de crecer.
Así que suéltale. Que se quede en lo mediocre si eso es lo que elige. Pero tú, jamás te empequeñezcas para caber en la vida de un hombre que se niega a madurar. No eres demasiada mujer Es él quien no es suficiente hombre. Y eso no es tu carga.







