Cuando entré en el ascensor de nuestra comunidad, dentro ya estaba una mujer que sostenía las llaves de mi piso.

Al entrar en el ascensor de mi edificio en Madrid, ya había una mujer dentro que sostenía en la mano mi llavero del piso.
Primero pensé que quizá me había confundido.
Pero no era así.
Ese llavero era inconfundible: un pequeño corazón azul que me regaló mi hermana hace años.
La mujer, de unos cuarenta años, llevaba el pelo corto y oscuro, y una bolsa de cuero colgada del hombro. Parecía tranquila, como si nada raro estuviese ocurriendo.
El ascensor comenzó a subir.
Sentí el corazón latiendo como nunca antes.
Disculpe le dije, esas llaves ¿de dónde las tiene?
Me miró.
Después miró las llaves.
Después me volvió a mirar.
¿Y usted quién es?
Su pregunta me dejó sorprendida.
Yo vivo en el piso 12.
La mujer se quedó quieta unos segundos.
Y luego respondió, en voz baja:
Eso es curioso.
¿Por qué?
Porque yo también.
El ascensor se detuvo en la sexta planta, nadie salió.
Dentro, solo silencio.
Yo llevo viviendo allí cuatro años dije.
La mujer apretó las llaves en la mano.
Yo tengo contrato desde el mes pasado.
La observé.
¿Qué contrato?
Abrió su bolso y sacó una carpeta.
Dentro, había una copia del contrato de alquiler.
La dirección era la mía.
Piso 12.
Quietud inesperada.
¿Quién le lo alquiló? pregunté.
El propietario.
¿Cómo se llama?
Javier.
Sentí un vuelco en el estómago.
Javier es mi primo.
Él me había dicho que podía quedarme temporalmente mientras volvía de fuera de España.
Él es el dueño murmuré.
Ella asintió.
Sí, y me dijo que el piso estaba vacío.
El ascensor llegó a nuestro piso.
Las puertas se abrieron.
Ambas nos quedamos quietas.
Ella dijo:
Quizá sea un error.
Puede ser.
Salimos juntas al pasillo.
La puerta del piso 12 nos esperaba justo enfrente.
Ella levantó sus llaves.
Yo también.
Los dos llaveros eran idénticos.
Nos envolvió un silencio extraño.
A veces lo peor no es que alguien te engañe.
Sino darte cuenta de que tal vez nunca has sabido la verdad.
Miré a la mujer.
¿Lo abrimos?
Suspiró.
Sí.
Y os pregunto sinceramente
Si descubrierais que alguien ha dado vuestro hogar a otra persona, ¿buscaríais la verdad con calma, o explosivamente?

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MagistrUm
Cuando entré en el ascensor de nuestra comunidad, dentro ya estaba una mujer que sostenía las llaves de mi piso.