¿Cómo conseguir que la hija de mi esposo se vaya con la abuela? No puedo aceptar a su hija.

Ay, qué lío tengo… Mira, te cuento. Me casé con un hombre que tiene una hija de un matrimonio anterior. Su madre la dejó tirada y se largó al extranjero con otro tío, dejando a la niña con su padre. Y ahora vivo como en un infierno, intentando convivir con esta chiquilla en nuestro piso de Alcalá de Henares. Soñaba con una familia feliz, pero en vez de eso me ha tocado una mocosa malcriada que me está amargando la vida. Encima estoy embarazada, y necesito que se vaya con la abuela. Pero ¿cómo hacer para que *ella misma* quiera irse?

Cuando Álvaro y yo empezamos a salir, su hija Lucía vivía casi siempre con la abuela. La veía poco y pensé que podría aceptarla como parte de su vida. Pero después de la boda, todo cambió. Mi suegra dijo que ya no podía con la niña y nos la plantó aquí. Intenté conectar con ella, pero todo chocaba contra su mala leche y sus desplantes. Me ignora como si fuera invisible, y lo peor es que se cree la dueña de la casa: deja todo patas arriba y se queja de mí por todo, ya sea a su padre o a la abuela.

Todos los días mi suegra me suelta: “Ten paciencia, Rocío, haz un esfuerzo”. Álvaro también me pide comprensión, pero ¿por qué tengo que aguantar los desplantes de una cría de 12 años que me falta al respeto? No es mi hija, y no pienso hacer de niñera. ¡Pronto tendré a mi bebé y no voy a tolerar sus tonterías! ¿Por qué nadie le pone límites? Álvaro y su madre la consienten, pasan de sus gritos y su vaguería. Si sigue así, va a ser una egoísta insufrible.

Lucía es un desastre: platos sucios, ropa por el suelo… Y al final termino limpiando yo. Me saca de quicio su actitud: es retorcida, me provoca a propósito. Álvaro llega tarde del trabajo, y muchas noches estoy sola con ella. Ya no es una bebé, pero ni él ni mi suegra confían en dejarla sin supervisión. ¡Y yo tengo que perder el tiempo y la paciencia! También quiero trabajar, descansar… ¡vivir!

Mi suegra aparece un rato, le hace fiestas a Lucía, y luego me espeta: “¿Por qué no juegas con ella? ¿Por qué no la educas?”. Cree que debo hacerme cargo de todo. Esta presión me ahoga. Si no me exigieran tanto, quizá aguantaría. Pero ya me arrepiento de liarme con un hombre “que venía con equipaje”. Lucía nunca será como una hija para mí, y no pienso fingirlo.

Y ahora, con el embarazo, todo es peor. Quiero tranquilidad en casa, prepararme para mi bebé, no malgastar energía con una hija que no es mía. Lucía es parte del pasado de Álvaro, pero no tengo por qué pagar yo los platos rotos. ¿Cómo conseguir que se vaya sin quemar todos los puentes? Estoy al límite, necesito una solución…

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MagistrUm
¿Cómo conseguir que la hija de mi esposo se vaya con la abuela? No puedo aceptar a su hija.