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—¿Y este fin de semana quién se queda con mamá? —la pregunta de mi tía Carmen flotó en el comedor como

La harina estaba por todas partes. Se había metido en las grietas del piso de linóleo, se aferraba a

Fue un martes de agosto, con ese calor pegajoso de Miami que no te deja ni respirar. Esa tarde empecé

— Escúchame bien, el pastel tiene que ser una obra de arte. Nada de esos diseños todos cursis con flores

El lunes me caí en la ducha y me quedé tirada en el piso de baldosa casi dos horas. El agua fría me corría

Lucía estaba en la ducha cuando su teléfono vibró sobre la mesa de noche. El zumbido resonó en la madera

Verónica salió de su pastelería en la Calle Sol pasadas las diez de la noche. Los martes siempre cerraba

La casa olía a café con canela, como todas las tardes, pero aquel día el silencio pesaba más que el vapor

Marcos llegó a casa con esa expresión de whopper con descuento que le salía cuando se sentía culpable

Esa mañana, antes de que saliera el sol de Albuquerque, ya estaba despierta. No por el dolor de la cadera










