Es interesante
Nunca quise a mi esposa y se lo dije muchas veces. La culpa no era suya vivíamos razonablemente bien.

Hace un año que mi hijo, Alejandro, vive con Lucía, pero nunca habíamos conocido a sus padres.

Hoy escribo esto con el corazón pesado. Cinco años sin que mis hijos me visiten, pero un cambio en el

Martes, 14 de noviembre Siempre me ha parecido que las familias felices son todas diferentes, pero las

Cayetana, hija mía, me estoy muriendo. Ha llegado el momento de contarte todo. Temo que el tiempo se me acabe.

**De Mendigo a Milagro: El Cambio de un Día** Pensó que solo era un pobre mendigo lisiado. Lo alimentaba
