Es interesante
Cuando regresé del trabajo, no estaba el gato. Me llamo Javier, y nunca he sido un hombre de grandes excesos.

Dos caras de la soledad Almudena se quedó frente al espejo, mordiendo ligeramente el labio inferior.

Galina Pérez alargó el brazo hacia el sobre con tal brusquedad que todos se sobresaltaron y las cucharas

¡Mamá, ya estoy dentro! ¿Te lo puedes creer? ¡Por fin! Lucía sujetaba el móvil entre el hombro y la mejilla

Mamá susurró Víctor cuando se quedaron solos en la cocina, llevo tiempo pensando si decirle esto.

Tía Rita Tengo 47 años. Soy una mujer corriente, una más entre tantas. Podría decirse que soy una sombra
