Es interesante
Querido diario, Han pasado ya cinco años desde que Julia se fue de mi vida, y ni siquiera sé si alguna

Tía, tienes que escuchar lo que le pasó a mi amiga Carmen el otro día, porque de estas cosas que pasan

Ricardo Salazar permaneció inmóvil durante mucho tiempo. El mundo que él creía capaz de comprarlo todo

Vete y no vuelvas Vete, ¿me oyes? susurraba Miguel con lágrimas en los ojos. Vete, y no vuelvas jamás.

Que no, que no es mi hijo. Es de mi vecina, Clara. Tu marido pasaba mucho por su casa, y mira, ahí lo

BARBA CANOSA, PERO ALMA HERMOSA ¡Me has mentido todo este tiempo! Termino nuestra correspondencia.

Cuando escribí en la hoja en blanco «Renuncia María Ortega», no lo hice por debilidad. Lo hice porque

Podéis vivir con nosotros, ¿para qué queréis una hipoteca? ¡Os dejamos nuestra casa! me dijo mi suegra.

Vete y no vuelvas Vete, ¿me oyes? susurraba Miguel con lágrimas en los ojos. Vete, y no vuelvas jamás.

Natalia regresaba del supermercado con las bolsas a punto de estallar. Ya estaba casi frente al portal










