Es interesante
**Diario de un hijo agotado** Ya no puedo más. ¿Dónde puedo llevar a mi madre mayor? No sé cuánto tiempo

Dejó una carta en la guantera de su viejo coche… y con eso cambió mi vida. El año pasado fue especialmente duro.

Ahora tengo setenta años. Estoy sola como un hilo. Me he convertido en una carga para mi propia hija.

A los diecisiete años, aprendí pronto que solo podía contar conmigo misma. Mi padre se fue al extranjero

Hoy, en mi diario, escribo sobre cómo el amor se convirtió en decepción. Me llamo Carmen, tengo sesenta

—Bueno, no vendrá… —suspira Valentina con amargura—. Mi marido y yo ya ni nos alteramos, nos hemos acostumbrado.

“¡Tenéis un mes para dejar mi piso!” —dijo mi suegra. Y mi marido se puso de su lado.

Hace dos años. Desde entonces, mi hija no me ha llamado ni enviado un solo mensaje. No quiere verme

Se llamaba Teresa, y a sus sesenta y dos años, el corazón le latió con fuerza cuando un hombre le prometió

A eso de las cuatro de la madrugada, detrás de los edificios, comenzó a ladrar un perro. Para las cinco










