Es interesante
Mi Tesoro María adoraba a su hijo y se sentía muy orgullosa de él. A veces, se sorprendía al ver que

— Para eso te crié — la voz de la madre en el teléfono resonó exigente, como un rodillo aplastando cada nervio.

Marina cenaba sola una vez más. El reloj marcaba las nueve, y de Andrés ni una llamada ni un mensaje.

**Diario de Lucía Fernández** Hoy me encontré con mi suegra, Carmela, justo al salir del portal.

— Para eso os criamos —dijo la voz de su madre al otro lado del teléfono, cortante como un cuchillo.

—Estaba ordenando cosas viejas—dijo Miguel Pérez—y encontré una carta en el desván. —Recuerdo que le

—Marisilla, por fin te vas a casar —dijo Olga Díaz a su hija con una sonrisa—. Me alegra que Alejandro

**Camino sin retorno** —¿Y qué más? ¿Le vas a lavar también los calzoncillos? ¿Los calcetines?

Tres cartas sin remitente El aire estaba quieto, sin una brisa, sin el susurro de las hojas ni el canto

*Inesperadamente Casada* Margarita corría por el centro comercial con un montón de bolsas, adelantando
